Mildre.

Hoy fui a ver, uno de los puentes donde te tiraste buscando el final de tu vida. No tome fotos porqué aún pienso que debo tomar la imagen el día perfecto. Como para conmemorar ese momento de tus agallas, aunque muchos lo llaman cobardía. No moriste ese día evidentemente te rescataron, como cuando yo corría, día tras día tras tu llamada, hasta que entendí que jugabas conmigo. Bajo una revelación me dijeron; ve la próxima vez que me llamarás y que me quedara, cuando estuviera por llegar tu esposo. Y así lo hice, ese día no debí hacer caso a mi sentir, pero le hice… y me devastó, ver cómo de la Mujer suicida te convertías en la mujer perfecta, prácticamente me corriste de tu hogar. ¡Ay Mildre! …como me rompiste, siempre te creí… sentía tus vacíos, porque de alguna forma me veía en ellos. Nunca me comprometí, a nada que no te pudiera cumplir, ni caía en tu manipuleo de que si caminaba contigo, te ayudaba y me ayudaba, porque era atarme a un compromiso… que no podía asumir. Pero me aseguré de nunca negarte mi tiempo, mi amor… mis abrazos, mis palabras sinceras. Después de ese día me llamaste, a preguntarme porque me fui de esa manera, y te dije: la verdad, que jugabas conmigo, con tus hijos, con tu esposo y con toda tu familia, que yo no me prestaría para ese juego. Me pediste perdón tengo tus palabras y tu voz presente; cuando me dijiste: -que yo tenía un no sé que “especial”, que no se me podía engañar, y te dije: -si se puede, tú lo hiciste. Tú que me viste nacer, tú que sabias tanto de mí… en fin…! Que me despedí con la certeza de que jamás volvería a cruzarme contigo, te pedí que pensaras en tu familia, que dejarás las tendencias suicidas, el alcohol, que siguieras el tratamiento. Me dijiste: que no querías tu vida, que ya estaba decidido, te bendije, y te dije: que recordarás cada acto anterior de mi presencia con infinito amor. Que te había llorado como para mí se lloran a las personas en vida, y que si hacías eso no me comería la mente, ni te lloraría… porque era tu elección. Finalmente a los varios meses, te quitaste la vida… Tu hija tiene mi misma edad crecimos viéndonos. Hace mucho que no la veo, que no se de ella… le habrás dejado más de una cicatriz en su alma. Hoy, yo, me subí a ese puente, aunque ese no fue tu final… me senté en el… colgando mis piernas, y balanceándome, recordándote… mientras a ti, te decían señora no se tire, a mi me gritaban “gorda tírate”… La tentación es grande, cuando todo te pesa por dentro, pero si me tiraba solo me iba a lastimar, la marea no me va a matar, y el tiempo no estaba para robarse mi vida hoy… Sin embargo, te recordé, decir que lloré por ti, sería mentir… Lloraba por mi. A ti, te lo dimos todo, yo y los que te amaban. Y aún así tus vacíos que aún me recuerdan los míos, no se llenaron, querías irte, al final te fuiste, me hice una pregunta allí recordándote. A ti, hasta unos extraños te trataron de salvar, a mi me instaban a hacerlo. ¿Porqué no miraste por los que te decían, y se preocupaban por ti? ¿Porque yo me siento tan sedienta… y aún así, aquí sigo…? Ni tan si quiera, había pasado la desdicha que tú también viste que me venía, para mi cuerpo… aún así en todos estos años. Te recuerdo, pero jamás como la cobarde que se quitó la vida. Si no alguien que amó en desproporción, esperaba del mismo modo sentirse llena. Te veo, me veo… y se que aún estamos compartiendo, ese sentido. Cuando te vi, en espíritu, te dije vete… estaba enojada, como lo sigo estando. Porque aún desde allá, no has dado punto final, a lo que te perturbaba, y eso me quita las ganas de irme, al más allá….

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~…implosión~

Entre mi ~ Ser~… y las bondades humanas. Me encuentro pérdida. Lo que creo, y lo que es… dos notas musicales en diferentes pentagramas. Trato y trato… la melodía me falla. La voz no me llega, no le digan nunca a nadie… “puedes lograr todo lo que quieres“, porque es una vil mentira, no puedo ser cantante si me falta la voz, no puedo construir un edificio, sin materia, sin la elegancia de trazar sus líneas. No se puede entrar, cuando no te invitan. Tampoco se puede conquistar todo lo que anhelas. Puedes intentar, quedarte a un nivel y decir; “wow he avanzado”. Pero, si no naciste agraciado, y estás maldito, acéptalo, te ayudará a seguir adelante… Aunque sigas cantando melodías vagas, razones absurdas y tocando el cuatro con un dedo. El clarinete y el folclor siempre te pueden acompañar… como dicen; ~ los que saben, conquista tu propio destino y la puta “felicidad”…!

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