~…si no hubiera mañana~

Nos miramos las cicatrices. Ella, tan imponente con su lengua enredada, sus mejillas coloradas con esas pecas relucientes. Sus ojos dos ilusiones prendidas de vida. Americana hasta los huesos, le crece un Águila en las entrañas. Ese cuento que hacen sus estrías, dicen de su tiempo, su historia, los dolores engendrados tras generaciones. Ella solo quiere que la miren, y le rocen con suavidad. Christine, me saludo con un abrazo con sus senos desnudos y sacudiendo los míos. Su tanga ajustada blanca para difuminar la imaginación de cualquiera… Sus deseos a borbotones, estábamos en el mar, totalmente desolado. Me dijo: en su medio español e inglés que nadáramos desnudas. Que soltara el mafo, el bastón y los miedos. “You’re a strong woman, come baby! …swim…!” Como aguantar, si mis anhelos son la Libertad, agarró mi mano, tiro de ella, acarició mi rostro y soltó mi melena. Esos risos histéricos de mi ser. Solté el bastón, el mafo, la ropa y empezamos a nadar. Me invitó a ir por debajo con gestos, porque su español no llegaba, y mi inglés no alcanzaba… así nos entendimos, esos cabellos rojos relucían bajo el agua transparente parecía una hermosa sirena corpulenta. Esa cadencia en sus movimientos me hacían sentir viva, le seguí fuimos a uno de esos hoyos donde se ven los peces y el agua cambia de temperatura. Estaba muy fría se acercó lo suficiente para yo sentir el calor de su cuerpo. Entre tanta corriente fría, mi cuerpo se erizó, me latía la vertiente al ritmo… cuando empezó a cantar:

“One, two, three, one, two, three, drink

One, two, three, one, two, three, drink

One, two, three, one, two, three, drink

Throw em back, till I lose count. I’m gonna swing from the chandelier, from the chandelier. I’m gonna live like tomorrow doesn’t exist. Like it doesn’t exist”.

No hizo falta más que ver cómo caía el atardecer sobre nuestros cuerpos, y su cuerpo danzando con el contoneo Del Mar, su voz estremecía todo en mi. Me apretó fuerte y me besó. Se hundió mientras me acariciaba el pubis, mordió mis pezones…, se me escaparon los gemidos, y un calambre me sacó de la sensación de placer. Grité: ¡Christine, Christine, Christine!

No la veía, me sumergí, salí tampoco estaba afuera. ¿Maldita sea donde está? …perdí el conocimiento y me levantaron los cuervos mordiéndome las partes. Cuando me los sacudí, vi un mechón de su cabello enredado en mis dedos…, como para alargar la locura de si no existiera mañana…

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: