~…paladear~(te)~

Photo by Vestio

Bajo el efecto de sus pupilas,

me he vuelto cimarrona.

Han aullado los encantos

de mi feminidad.

Hurga con sus manos

mi sombrío bosque.

Mi espíritu venturoso

emergió delirante al oír

la caricia de su voz,

junto a mi latido izquierdo.

Ha caído en mis labios la miel

de su tiempo.

Delicias que se degustan suavecito.

Foto colaboración de Vestio

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~…tú, eres mi regalo~

… tú, jamás me harás el amor.

Eso no quiere decir que no te lo esté haciendo yo, a ti.

Con mis dedicaciones, con mi tiempo entregado al tuyo.

Me doy a ti, cuando te escucho en silencio, cuando te admiro, lo que eres y lo que haces…

Mis células decidieron quererte, mis palpitaciones de mujer anhelarte, y mi cerebro decidió vivirte.

En la Libertad de tu elección, respeto cualquier proceso tuyo, visión o lo que sea que hagas…

Te acompañaré, con la grandeza del espíritu.

Tenemos algo más valioso que lo que una etiqueta pueda otorgarme en tu vida.

Cuando te digo ~que te llevo dentro~, muy adentro~, es en todo lo que veo positivo y siento la ofrenda del inter~cambio, eso es valioso, y ayuda a pertenecer, lo uso como bendición.

Entre todo lo negado.., la vida, y tú me hicieron un tremendo regalo, la oportunidad de sentir~te.

~Olfateando a ManueL ~

By Vestio
Photo by Vestio

(. . .)

Queriendo saber si ha tenido sexo.

Le rebusco el miembro, le tomo el peso de los cojones.

ManueL, es demasiado inexacto para poder predecir dónde ancla su barca.

Me contaba de su último viaje, llegó al puerto; “La Mamada”.

Se encontró con una tal “Kakitakukuto”, que le gusta crear “Kakigrama”, celosa como de costumbre le pregunté: ¿quién es esa y qué carajo era eso de “Kakigrama”?

Me miró espantado… seguido dijo; como era posible que no supiera que es un “Kakigrama”.

Enseguida con su peculiaridad, se bajo los pantalones haciendo un tremendo M……

(ufff) sin lugar a duda es ManueL…

Rápida~mente se puso creativo, y me escribió usando su materia un “Kakigrama”, con forma de “ka~ka” que decía que en el puerto “La Mamada” sólo eso hacían bien.

(. . .)

Lo escuchado, y visto haciendo de todo, presumir de sus amoríos, alabar mujeres, bendecir vidas siendo ateo, hacer grosería, dejarme con las ganas a medias.

Solo faltaba que se pusiera en estas, para enseñarme lo que es hacer un buen “Kakigrama”.

Algo bueno tuvo todo esto… se me quitaron las ganas de olfatear si ha tenido sexo…

Foto colaboración de Vestio

~…de espacios vacíos~

Ojalá, nunca se me olvide todo el dolor que carga mis vacíos.

Que mis condiciones de salud, me duelan mucho más, para recordar~me, lo importante…

Ojalá, cada desprecio sentido que aún late en mis poros, me conecte, me ayude a empatizar con otros.

Espero jamás olvidar las lágrimas, que me envejecieron muy joven.

Ojalá, las cicatrices no se queden solo en mi piel, pues espero ser mejor ser humano.

~Cartas para éL~ …(energía gentil)~

En los laberintos de mis órganos vive la presencia, que le da un ((res~pi~ro)) a mis absurdas formas.

A transformado mi difusas capacidades.

En donde veía peligro, abrió portales

Me llevó allí, haciendo que mi ser se impregnara de Vida

En la curva donde no visualizaba más camino, me prestó su enfoque.

Me agarró con fuerza cuando se me tambaleaban las piernas, mostrando que cuando atravesara lo que creía imposible, me daría cuenta que no existía tal abismo.

Que eran alucinaciones de mi psiquis.

Mis ojos estaban en una densa neblina.

…éL, amable susurró mi nombre con intensidad.

Ese eco atravesó todo el Atlántico, alojándose mi columna herida.

Abrió espacio donde sólo habían entrado varillas, tornillos y utensilios médicos.

Me ofrendó esperanza…, creyó que podría, se volvió la fuerza creativa de mis adentros.

Porque quien vive muy adentro, siempre ayuda a que co~existamos, y re~crea la existencia.

~…desgarro de mis plumas~

El día que duermas

… se desprenderán mis alas.

Humedeceré las plumas en el desgarro.

Te acariciaré con los versos al vuelo dolido.

Musitaré las armonías del viento,

las que dejé de gemir.

Habrá desaparecido la arrogancia

de los mutismos que nos alejan.

No te escocerá el alma, ni existirán

sollozos de agonía.

Encontraré más de tresmil razones

para sonreírte.

…el desgarro de mis alas serán tu Libertad.

~…infinita posibilidad~

(. . . )

vencer la guerra de un firmamento que titila oportunidades.

Abandonar el vivir soñando con un re~encuentro con las estrellas.

Deshojar las membranas de la tierra.

Arar todo riesgo de contención.

Liberar el dique que esclavisa los vientos de los amantes condicionados.

Hilvanar con las pestañas los delirios húmedos.

… enfurecidas entrañas destejiendo, creencias, mitos…

Seduciendo los adentros con las diversas ocasiones.

Ser consciente del acto puro, que divide las palpitaciones de su esencia y la mía.

~…sábanas~

Quién podía pensar que Zheng, un hombre sereno guardaba aún las sábanas con las que su piel sintió el cálido roce de su amada. Han pasado casi cuarenta años, seguían intactas. Me las ofreció con la promesa de que jamás las tiraría. No podía aceptar, allí estaba el espíritu vivo de su esencia. Me daba curiosidad saber porqué me las quería dar a mí. Me abrazó nunca le había visto llorar. Llovían orugas. Ella, había partido de este mundo con tres hijos de los cuales él renegaba de uno… el dolor con los años pesa más. Me contaba que vió arder sus cuerpos, repetía una y otra vez: aún escucho el sollozo, los gritos, les veo morir. No acepté las sábanas. Esa noche Zheng se colgó con ellas.

~…todo por un cachorro~ (ejercicio de escribir memorias)

Mi madre siempre reunía a todos los jóvenes de la calle en su casa. Con tal de mantenerlos entretenidos y lejos del peligro de las calles, tenía juegos de mesa y a veces hasta se inventaba el juego del mini “show”. También preparaba café, sándwiches y dulces. Mi hermano, que para la época ya era adolescente, disfrutaba también de esas reuniones junto a los vecinos. Él también se zambullía en una de esas piscinas plásticas. Recuerdo que mi padre abrió un hoyo en la tierra y allí metió la piscina, porque decía que éramos unos salvajes y así duraría más. En fin, todos gozaban de estar en casa de Chencho y Chencha o de Gugo y Guga, como le llamaban a mis padres.

Siempre fui distraída, así que me costaba estar en contacto con todos los muchachos de la calle. En cambio, mi hermano tenía mucho carisma. Como era bien enamorao’, las chicas solo se acercaban a mí para que él les hiciera caso. Mi hermano también sacaba provecho de mí. Cuando quería tener más de una novia, me usaba para entrenarlas en lo que él hacía sus travesuras.

En ocasiones salíamos en grupos de vecinos para hacer camping o ir a la playa, algún parque o llegar a casa de mi tía en el campo. Todos los fines de semana era una actividad diferente: participar en el Club 4-H, celebrar una actividad con vecinos y amistades de mis padres o practicar actividades que me aceleraban la adrenalina, como la vez que me subí a las dunas de Isabela en “planchas”. Como mi papá conducía un camión para una compañía, a veces me buscaba a la escuela y nos íbamos para Ponce o para Mayagüez, o algún otro pueblo distante al que llegábamos ya de noche. A él le encantaba comprar pollo de KFC en estos viajes. Por eso, hasta el día de hoy, el olor a pollo frito me recuerda compartir con mi papá.

Cuando nos íbamos al campo allá compartíamos con mis tíos. Titi Sonia siempre tenía una actividad para nosotros, mientras el tío Papo nos tenía una buena dosis de chistes. Mis primos Frank y David siempre nos recibían con mucho cariño. Para aquel tiempo la quebrada no estaba seca como ahora, así que los visitábamos frecuentemente. Todos siempre iban a lanzarse a la quebrada desde el punto más alto. Yo siempre quería, pero me decía que no… Uno de esos días todos estaban saltando a la quebrada mientras gritaban nombres. A pesar de que mi papá me dijo que no me lanzara, de repente salí corriendo y dije: “Juan Ponce de León”. ¡Pum! Caí fuera del agua y me estrellé sobre una roca. Mientras mi papá me regañaba, yo no me atrevía ni a llorar. Sentía más que dolor vergüenza de no haber llegado al agua. Este recuerdo aún me provoca risa.

En el campo teníamos muchas experiencias. También recuerdo que mis primos tenían motoras. Mi hermano se iba con ellos a correrlas, pero, como yo era menor y la única nena, siempre querían que me quedara y mis padres terminaban sin dejarme ir. Otro día también de rebeldía me subí tras ellos en la bicicleta y me caí también. Esa vez terminé encajada en los alambres de púas de la casa. Mi madre gritaba histérica y yo veía salir la sangre por mi costado. Otra vez lo que sentía era vergüenza de no haberlo hecho bien. Así me pasó otras tantas veces. Yo quería sentirme parte de ellos, aunque ninguno quería jugar con las muñecas Barbie. Mi primo Franky era el único que siempre sacaba un poco de tiempo para jugar con “la nena”. Él siempre ha sido una persona cariñosa, aparte era el mayor de todos. Era divertido compartir con ellos, aunque mi hermano me hacía muchas maldades y siempre quería que me quedara en la casa, mientras ellos salían a correr o a jugar al escondite, a la guerra o tira y tápate. En las veces que me dejaban ir con ellos mi hermano siempre me tomaba de rehén. En una ocasión me ató de un árbol. Yo gritaba como una loca porque había una vaca muy cerca y yo tenía miedo de que me fuera hacer algo. Esa vez mi primo Franky, que siempre me salvaba de todas esas maldades, se había tardado en encontrarme. Pero al final mi hermano conseguía que yo viera sus maldades como una diversión y no como algo que fuera para hacerme daño. No me molestaba, porque yo quería ser como ellos.

Esto me llevaba a un recuerdo de un día en el patio de mi casa tras el final de una de nuestras muchas actividades. Yo tenía seis años. Recuerdo que me podía ver en los ojos grandes como dos canicas azul cielo de Tony. Su piel era perfectamente blanca, iluminada también por su pelo oscuro. Tony era un niño muy atrevido, por eso me gustaba mirarlo todo el tiempo, pensando en que yo podía ser tan atrevida como él. Ese día recuerdo que todos se iban a sus casas cuando él me dijo: “Mi perra parió, ¿quieres un perrito?”. Yo le grité que sí emocionada. Entonces, me explicó: “Solo tenemos que besarnos si lo quieres”. Mis ojos estallaron en lágrimas y mi cuerpo temblaba: el nene más lindo de toda la calle quería un beso. Mientras sollozaba de miedo lo escuché preguntarme: “¿Quieres el perro o no? ¡Claro que lo quería! Con todo y lágrimas y miedos de pronto me vi sentada encima de él. Ambos estábamos en el suelo. Lo increíble fue que ese beso no parecía entre dos niños de seis años. Recuerdo que nos tocamos como si ya conociéramos lo que hacíamos. Tony metió su lengua en mi boca; yo, no me eché para atrás. Todo duró hasta que escuché mi nombre en un grito. Las vecinas nos habían visto y se lo dijeron a mi mamá. Ella lo envió para su casa, mientras yo lloraba y lloraba. Mi mamá no encontraba cómo preguntar qué estaba pasando, así que me amenazó con castigarme.

–Nos besábamos, pero yo solo quería un perrito –quise explicarle.

–Pues ningún perrito. Eso está muy mal como lo estaban haciendo –me contestó ella.

Entonces, me ordenó a subir a la casa. Recuerdo que le pedí que no dijera nada sobre eso a nadie más. Nunca vi los perritos de Tony. Ahora me pregunto, si era verdad que su perra había tenido cachorros. Lo que sí puedo decir es que me gustó besarle. Fue una de las pocas veces que sentí que era una niña traviesa, como él, como mi hermano y como mis primos en el campo.

~Cartas para éL~ (minutos y segundos)

Veintiún minutos con veinticinco segundos.

Mi corazón aferrado a la palabra, como promesa divina. Mis delirios cariñosos, se reducen a un conteo. Veo caer minúsculos granos de arena. A través del cristal, contemplo el reflejo de sus profundas pupilas, como su amado océano Atlántico. Embrujo de un destiempo. Ajena de todo lo que sucede, con las emociones floreciendo. Miles de células hacen remolinos en diferentes puntos de mi cuerpo. Intentos por abrir un delicado sentir, igual que quién intenta conquistar un islote. Me quedo varada en medio de la travesía, sintiendo las marejadas. Hablo con el viento, le cuestiono al cielo. Siento los espíritus abrazar mi cadencia, se humedece mis sentires. Agarro fuerza espiritual.

Le sonríen las estrellas para que tenga la certeza que una vez más aguarde…

~…Caricias~

Si una caricia tan sólo fuera un roce de piel…

Iría falta de contenido su existencia.

Si desconociera la magnitud de su fuerza…

No asombraría la belleza de su inmensidad.

Una caricia jamás es solo una caricia, ellas traspasan la noche, perduran después del amanecer.

Una caricia siempre tentará a desear más y más…

Se te inflarán los labios anhelando el sabor envolvente de los besos.

Al conjurar tus manos, se volverán aspaviento.

Tu alma querrá comerse a mordiscos otras caricias.

…en el contoneo descubrirás el deshacer que traen consigo las caricias.

~…posponer el día de muerte~

Arte de: Josué García Cruz

Quisiste seducir mis encantos, tratando de llevarme contigo.

Muerte te hice el amor…

Cae la lluvia, y el torrente de mis pasiones está girando.

No puedes arrebatar mi cuerpo, no es tiempo.

Ven, te vuelvo a besar, si lo anhelas o si te quedan fuerzas…

Te invito a otro vaivén pélvico, con manojos de esencia de Vida.

Gimo placeres, ardores, olor a selva emergen de mis entrañas.

Furiosa desgasto mis dientes en tu cadavérico ser.

Tengo suspiros latiendo de mi intimidad.

Vuelvo a teñirme de rojo, ahuyento la tizna negra que intentas dejar sobre mi cuerpo.

Arte de Josué García Cruz

~…de mi pie muerto~

…la pierna que me cuelga.

He conseguido la resignación.

Ya puedo soltarla y usar los dedos para sobre~estimular las entrañas.

Algunas ocasiones me rasco el lóbulo con gusto.

Me hago cosquillas en los oblicuos.

Hace una semana avancé a moverme, y al llegar me habían abandonado.

Entendí que la pendejada que movía mis partes muertas, no tenían valía para los demás.

Ahora, tiro de mi pie…, de arriba a bajo, lo estiro como chicle bien masticado.

Me seco el llanto dolido, me muerdo las pezuñas.

Si me pongo muy sensible, me doy de cachetadas con el…

Hemos avanzado, a la insensatez la llamamos amor, y a la verdad la vestimos de mentiras.

~…guiño~

Guiñapo empedernido… que haces fisgoneando todo el acertijo.

Curiosear las mente es un arte, si lo haces sin que se den cuenta, se vuelve algo abstracto.

¿Dé qué llenas los vacíos? …de risas falsas compartidas entre multitudes, donde eres uno más.

En un mundo donde la exposición está al alcance de todos los lentes de cámaras apuntando a la vulnerabilidad.

Hacer un meme es más fácil que ser amable, meterse en la vida de otro, es tan sencillo como darle a un “click”.

…al final tantas búsqueda queda la nada, sin factor asombroso.

Tragar por los ojos, deja espacios rotos en el sentir.

Debe ser incómodo deambular entre muchos “top”, estando en el último número de la lista, pero aún así…, hacer una algarabía por una mención entre muchos.

Un esparadrapo de arcoíris pintan tu oscuridad, cuando caminas desnudo derrochando falsedades, que suspiran consuelos.

Porque entre tinta, cámara, videos, y juegos con las emociones se mueve… la hambruna del espíritu.

~…ali~maña~

Te leo de abajo pa’ arriba, de derecha a izquierda.

Con las letras al revés, una mano puesta en el pubis, y la otra…-ahh la otra.

En el taparrabo que lleva “mi corazón”.

Te escucho desde la disonancia con la boca abierta, y con los pezones despiertos.

Con los ojos llenos de lagañas te observo sin parpadeo.

Lloro sangre del asfixié de mis capilares.

Te musito con las nalgas, por la cercanía y también la ironía.

Vomito sentires, que tú amable~mente deshechas.

Como lombriz en busca de tierra, me arrastro.

Soy una garrapata agarrada a tu verruga, porque te falta pelo.

Salto como el moco que transita en tus orificios.

Entre~tejo, danzas con la mucosidad que me dejas sobre mis grietas.

Tengo un bache de tu baba en mi ombligo, cuando me haces falta recurro a la humedad.

Psicosis

Experimentar el rechazo no me ha logrado hacer una persona indiferente, a quien requiere atención. Tener dolor 24/7 con todos las malas consecuencias de las recaídas, de las punzadas, todas las partes muertas de mis nervios, que de pronto parece (re~vivir) queriendo hacer una hoguera en mi honor… Traigo las córneas heridas de tanto llorar, me recuerda la época que todos en mi familia fumaban, les pedía que por favor lo hicieran menos, aparte de los ataque de asma que me daban me ardían los ojos, y la garganta. Ignorada, me he sentido despreciada por mis peticiones. Ahora no es diferente, parece que todo lo que pido, está mal expresado. Tengo cansancio, a veces cuando escribo me veo desdoblada atacando algo de mi cuerpo. Hay violencia encerrada mutilando mis fuerzas. No deseo que nadie sienta estas laceraciones mentales, este fuego. El desequilibrio de la desdicha. Es horrible vivir en la vertiente de la penumbra. Sabes cuando algo no va bien, porque aunque sucumbes… Vuelves e intentas…, te das cuenta de todo lo que pasa, eso hace del infierno incierto. Auto~lesiones, muy fácil juzgarlas cuando los acertijos del pensar divagan…

~…se toca un huevo~

El pescuezo se le quedó atascado en el ano… Se lo dije: -deja de comer pescuezos. Ahora camina espatarrado, se sienta de lado. Tiene una docena de gatos olfateando, tratando de quitarle el pescuezo. No tiene brazos se los cortaron hace tres años. Siempre estoy para limpiarle, pero desde que tiene el pescuezo atorado me da asco. Así que con la manguera, para no tocarlo. De igual manera anda todo el día diciendo que se toca un huevo, y le digo te lo tocarás con la lengua… todo el tiempo está excitado. Tiene un agujero en la pared lleno de leche. No quiere ir al médico, para que le saquen el pescuezo, dice que le estimula la próstata.

~…allí solía haber~ (ejercicio de escribir memorias)

El colegio tenía el mismo nombre que la avenida donde estaba ubicado: Colegio de Diego. Recuerdo las pocas veces que salí a la hora del recreo. En una ocasión me golpeó en la cara una bola de baloncesto y caí al suelo con las piernas patas pa’ arriba, enseñando to’… Mis compañeros se burlaban mientras me levantaba aturdida. Yo reía y lloraba. El dolor físico siempre me causa risa. Otro día, en otro intento por ser más sociable, me fui con algunos compañeros a la parte de atrás del colegio, en donde había un tremendo árbol de mango. Allí tenían los juegos para niños. Aunque siempre fui la más grande de la clase, insistí en meterme a una de las casitas de juego para hacernos unas fotos. Todo iba bien, ¡el intento social estaba funcionando! Pero al salir de la casita pisé una cáscara de mango, y zas. Me quedó medio cuerpo adentro y medio cuerpo fuera. Otra vez me pasó lo mismo. Recuerdo reírme a carcajadas por la caída y el dolor.

Son dos recuerdos felices, pero fueron muchos más los que no.

Por eso, no me provoca nostalgia pasar frente al Colegio y ver que desapareció. Por mucho tiempo, el Colegio fue un lugar desagradable. Ahora, al ver que ya no existe, que el edificio fue derrumbado, sé que también la memoria de mi juventud de alguna manera también fue sepultada.

Sin placer.

Tenía el hocico demasiado corto y la lengua muy larga. Una pata muy pequeña. Los ojos le colgaban como dos cojones, y la cola la llevaba atravesada desde la costilla hasta el corazón. Pobre infeliz. No respiraba bien.

Experimento

Existe alguien dispuesto a meterse dentro de un cuerpo que intimida.

Grande, roto, con voz fea. Con manos de gigantes con carnes que sobran por todos lados.

Con una mente desequilibra. Y trastornos sexuales.

Existe alguien atrevido, que se acerque a la raya donde se activan los sentidos…

Nadie se atrevería,

~…de mi neura~

Oscuridad

Solo veo la claridad de sus ojos.

Deseo de acariciar esos labios que hablan sin parar.

¿Por qué entras por ese pequeño agujero?

Eres la resonancia que queda pal~pi~tan~do.

Siento marejadas en mi cabeza al escuch~arte.

El sentir que cargan mis adentros, abrazan la esencia de tu ser.

Aún así sientes vacíos, (necesitas ser habitado) mis fuerzas dejan fuera a mis musas anti~poéticas.

Salto, me siento atrapada entre las curvas de mi cerebro.

Porque las del cuerpo las manejo frotándo~me con tu nombre, para saciar el hambre de mis entrañas.

Busco algo más de mi, con la esperanza de que algún día te satisfaga… la brusquedad auténtica de mis rabiosa manera de querer~te.

~…profanación~

La última caricia que tuve sobre mi piel.

Ese día… dónde se me terminó el quebranto.

A veces, se acaba el dolor.

…comienza un estado inerte.

Aquellos ojos prendidos en rabia.

Escupía su furia, era una violación consentida.

Abría mis labios, para adentrar el veneno.

Adición incoherente, la histeria del vacío.

Posesiones a medias, ambos obstruidos.

Mediocridad de nuestro instante obtuso.

Nuestros fluidos vomitados, por la maldición.

Quede atrapada en los babotes de su esperma.

El dique de mis estancias se abrió, y le vi fluir.

Los únicos momentos “alegres”, son cuando todos se alejan de mi abominación.

~…denigrar~

No querer es válido.

…solo no malgastes mis pocas fuerzas.

Que para ti, no sirva no quiere decir, que para mí…, no sea inmenso.

No agarres mi sentir, para limpiar trastos.

Ni me marques como ganado…, no abras mis carnes heridas.

Ni tires de mis vértebras, no termines de romper mi médula.

Me has visto arrastrar más que mi ~pie caído~, casi hasta correr por escucharte.

Para qué quieres que siga intentando subir y subir, si estás viendo que la avalancha me ha derrotado.

Nunca me ha importado, creerme “valiente”…, aún viendo tu cara de análisis diciendo; “y está tonta, de que va”.

No me llames drogadicta porqué mis nervios se descontrolen a tal punto, que venga una crisis de llanto y sea necesario huir.

No me sigas llamando gorda cómoda, cuando no puedes empatizar ni un poco con el dolor que cargo en mi psiquis.

~…mofar~

Ridiculizas mis formas…

No soy la voz que calma

tu alma un domingo al amanecer.

Te burlas de mis excesos de “L”.

Minimizas mis sentimientos

hasta que me ardan mis pocas capacidades.

Cualquier intento de demostración

afectiva es llamado infantilismo.

Manifiesto mis límites emocionales,

mentales y son chiste del instante.

No llego a payasa, ni a pantomima.

Solo soy el entre~tiempo que escuece.

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