~…sábanas~

Quién podía pensar que Zheng, un hombre sereno guardaba aún las sábanas con las que su piel sintió el cálido roce de su amada. Han pasado casi cuarenta años, seguían intactas. Me las ofreció con la promesa de que jamás las tiraría. No podía aceptar, allí estaba el espíritu vivo de su esencia. Me daba curiosidad saber porqué me las quería dar a mí. Me abrazó nunca le había visto llorar. Llovían orugas. Ella, había partido de este mundo con tres hijos de los cuales él renegaba de uno… el dolor con los años pesa más. Me contaba que vió arder sus cuerpos, repetía una y otra vez: aún escucho el sollozo, los gritos, les veo morir. No acepté las sábanas. Esa noche Zheng se colgó con ellas.

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