~Éter~

Vestio

Intentaré no romper los trozos.

(. . .)

¿Habrá tanto amor contenido en el mundo como para sostenernos unos con otros? … O simplemente rellenamos con expectativas. ¿Qué es el otro? ¿Qué soy yo? La cascada del interior es un flujo inagotable hasta el día que tu ser deja de palpitar. Aunque parezca inofensivo, a veces trae corrientes, que devasta los brotes de la orilla. Inundaciones en el ser. Como en toda tempestad, las palabras, los consejos de los que en ese momento están más equilibrados, llegan… y el que está en su tormento, se aferra o se suelta… pero una elección siempre surgirá. Algo me viene avisando, que mi selva interior está llena de plegostes místicos. Que hay gente estancada en los pantanos, y aún siendo mi propio ecosistema y tener todo un mecanismo de sobrevivencia. Las corrientes, lo natural arrasará. Voy a ese punto donde el elemento que rige mi vida; el fuego, la pasión viva, ese magma que colisiona por dentro para luego resurgir. Suele encontrarse con la franqueza del aire, entonces todo el oxígeno acumulado se vuelve asfixie. Todos los elementos reunidos bajo mi propio comando, a la espera del equilibrio. Con prontitud ese desconocido sentir, en su punto más elevado, hace un llamado a toda la esencia a reunirse. Es una apertura de luz, que solo llega por momentos. Quieres tener la certeza, aún sabiendo que ni tú, tienes el control. Y tanto de afuera dispersa lo de adentro. Cruje toda el destrozo, bendices el seguir respirando y maldices el volver a recomenzar. Todo oxidado remendado. Observas lo que sobrevivió, algún pájaro sobrevuela el área buscando su árbol, su familia, dices queda vida. Todo está seco aunque abruma la humedad, pues no todo resiste el frío, el viento, y mucho menos el agua. Te acercas a ese ser que lleva tanto tiempo vivo, está caído. Tocas sus ramas y se parten, su Salvia derramada y sus anillos de vida han llorado. Se acabó su respiro, abrazas lo que sabes que tomará muchos años en deshacerse… Agradeces el amor, que te sustentó el aliento. Haces promesas que luego serán vagabundas en tu día a día, pero en ese instante son la pureza, que sustenta tu efímero ser… Te hablas de posibles próximos reencuentros… aunque sabes que en el fondo la única certeza es que…, también vas a morir.

Foto colaboración de Vestio

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~…agujeros~

Hice tres agujero para meterme dentro de ti.

Uno para mis dolores, otro para mi estéril corazón y el otro lo reservé para todos mis delirios.

Cuando me adentré casi fue imperceptible la sensación y el olor.

No sentía el frío habitual, ni la desolación.

Toda la sabiduría derramada se adentraba junto con mis partes en los cráteres.

Sensación de respirarte, los surcos germinaron semillas de quietud.

Hermoso el momento de llamar y enunciar que me llevarías lejos…

Jadeó la quimera de la exactitud presente, me entregaste algunas razones para sentir…, el último palpitar.

~…sin nada~

¿Ante los ojos de quien?

No es que lo obtuso de la vida me lave el cerebro, ni son las circunstancias adversas las que me dan el crujido de los huesos.

Si hay animales que vuelan perpendicular al sol, porque he de someter toda la demanda existencial en curvas.

No estoy para lucirle a nadie las vasijas de mi cuenco, la rebeldía de mis adentros marca su ritmo.

Los encantos no están escasos es que simplemente no se le otorgan a cualquiera.

La energía hay que cuidarla, sacudirla y saber a quien se la entregas.

No el que entra más rápido es el que se queda con el conocimiento, ni el que valora lo esencial del discurso.

No tengo que lucir nada, ni empoderar con falsedad, no tengo nada que exhibir y me alegro que así sea, muy ligera de carga.

~…lo que hago~

Intento ser fiel a mi vulnerable forma de sentir.

Trastoco los límites, con insistencias, pues así nace desde adentro.

No me gusta gastar la energía, si mis emociones no vibran.

Le veo el propósito a los sentires, a las vivencias propias y de otros; procuro aprender de la empatía.

Muevo con error los dolores ajenos, sin querer~lo.

Sin embargo, siempre llevan su propio ritmo, y una razón profunda de porqué sucede así.

El roce de la sinceridad me gusta en extremo, tanto que me quiebre, que me haga cuestionar~me.

Hago símbolos sobre las personas, como si les tatuara garabatos en el alma.

Res~pi~ro…, de la exaltación del querer.

Miro con amor, creyendo que es una ofrenda a la vida de los demás…

~…a ti, brujo~

Te re~conozco en mi… He buscado durante tanto tiempo entre las grietas de la tierra. He escarbado, rozado el musgo. Estado reunida con los Druidas, interpretando los mensajes. Los viajes astrales, me han enseñado el sendero de la luz; de la magia, sobre el respeto a la vida… Me he encontrado con los gnomos y las dríadas, me revelaron el misterio de los elementos, sus cuidados, la sabiduría, y el amor. Las ninfas, y sirenas me contaron sobre los encantos de la comunicación, con los seres especiales. Aprendí del lenguaje sagrado. Todo eso para llevar~me, a éL.., donde la brujería se vuelve parte de lo cotidiano desde la sencillez, de un movimiento singular. Sin calderos, sin sacrificios, es una manera de vivir respirando de la magia de cada día. Haciendo lo mejor que se puede para uno mismo…, y repercutir en las personas que aprecias.

~¡Agradezco, haber~nos, encontrado!~

~…sus mundos~

Hace unos días, conocí una chica que tiene un hijo autista, ella hablaba con la señora que andaba conmigo, mientras yo, hacía fotos de su local. Es un lugar para comer, pequeño y acogedor. Tenía una pizarra con unos dibujos, y arriba muchas servilletas, dándole las gracias por el servicio. Todas eran de estudiantes del área. La escuchaba diciendo de que busca, un lugar para su hijo, que siente que las personas no le tienen tolerancia, rápidamente por el dibujo en la pizarra supe que ese niño con el perro era su hijo, aparte estaba el símbolo del autismo, le pregunté por el dibujo y me dijo; que los mismos estudiantes que visitaban el lugar le hacían esos dibujos. Ya estaba bastante conmovida, entonces la escuché decir; él es muy inteligente, pero si se le habla con autoridad, se torna un poco violento… en ese momento intervine en la conversación. Le dije; esa aparente violencia, no es otra cosa de como él se está sintiendo y se llama hipersensibilidad. Ella, me miro a los ojos, y me dijo; eso mismo me ha dicho esta semana su psicóloga. Rápido me pregunto si, yo trabajaba de trabajadora social, o con niños con autismo, le dije que no. Me pregunto ¿alguien en tu entorno? Le dije; que no, que hablaba desde mi propia experiencia, de percibir el mundo, la necesidad de encerrarme y sentirme segura muy parecido a lo que hacen algunos autista, (ya que no todos se comportan igual). Le dije además hace muy poco, vengo tratando de integrarme a la sociedad. Ella sonrió asombrada, y buscó una especie de caja donde se mete su niño, y sus juguetes contándome como él hacía, y le dije; desde allí, tú cómo su madre podrás, observar un mundo de posibilidades, de imaginación, de belleza sin igual. Sus ojos, y los míos se hacían cosquillas, de esos pocos momentos que conectas con la profundidad y el sentimiento de otro ser humano. Nos apretamos por dentro, con la fuerza de la magia que tiene el mundo de los niños, de las diferencias… Me dijo; que le gustaba mucho la música, y le dije: que por ahí podía sacarle mucho a su inteligencia, a su sensibilidad y le agradecí, el amor de madre que se le sale por los poros… Hablando con una amiga que tiene un niño maravilloso, le agradecía que aún en la distancia, permitiera mis pequeños aportes a su vida. Ella, siempre me dice qué la ayudé a ver, cosas que incluso ella no podía sentir. A mi, me hubiera gustado que alguien me hubiera visto y entendiera, sin marchitar a fuerzas todo el mundo interior que tenía, que esas diferencias que tenía con los demás niños, no me hacía menos. Si no que podía, crecer con infinita bondad, espontaneidad y enriquecernos tanto ellos como yo…, sí no me hubieran cerrado las puertas hubiéramos intercambiado. Ahora, cuando tengo la oportunidad de ver, lo obtuso que son los adultos, lo violentos al querer que todos vayan por la misma línea, si las fuerzas del interior no me derriban intervengo desde el amor… el hijo de mi amiga, es amor para mi vida. Sus procesos los cuales ella me hace parte, son también para mí, evolución. Ahora, que empezó a despertar mi ser del letargo, de mis dolores internos, gracias a sentir también la fuerza, la grandeza de que alguien (me ve, dentro de mi mundo y no le asusta) …me acompaña y me brinda tanto de su tiempo y sabiduría. Así que uso toda mi sensibilidad, y lo que voy aprendiendo para mejorar, ayudar a los que vienen creciendo detrás. Porque no puedo andar sin repartir de las semillas que me dejan sembradas en el corazón.

~…mi Dogma~

…los segundos son tan cortos, la fecha de caducidad que trae~mos integrada tan inclemente. A veces, se viaja a otra dimensión para estar con quien se quiere, se sueña, se anhela, en ocasiones se va al “cielo”, o al “infierno” todo por estar allí, un instante más… Todo va muy aprisa los minutos, la gente, el hablar, la información, el uni~verso… No quiero absorber al mundo dentro de mí, no me cabe tanto conocimiento, no pretendo, nada que no pueda alcanzar. Se podría tomar como conformismo, sin embargo en mi forma de ser es que prefiero ese •~Res~pi~rar~•, el compartir suavecito, esos instantes donde no volverá, y aunque el tiempo, sigue transcurriendo de igual forma… Todo se va acercando a eso que todos llaman “Muerte”. Y yo, me peleo con la Parca, con los pronósticos que alejan la alegria por vivir. Le hablo al ~AmoL~ con “L” porque en mi hablar, así lo pronuncio… le digo a los estados críticos de su existencia. No se puede llevar mis deseos, voy a robar~me, con la furia que se me otorgó, lo que sea necesario desde la Esencia para combatir, resistir, para ir y volver, a esos mundos paralelos encontrar~lo; y venir…, Con la creencia de que traigo la “Sanación

~…culto a mi sangre~

(. . .)

Cuando está por llegar…, mis hormonas hacen fiesta.

Soy de instinto salvaje, me toco y me re~lamo…

Mis entrañas tienen su propio ciclo natural.

Mi clitoris hinchado, como mis ovarios.

A la espera de mi baño cíclico, el cual uso para decorar; conjurar y bañar mi ser.

Soy hembra de bravía necedad, salí de la caña de azúcar, de la tierra húmeda y rindo tributo a los latidos Femeninos.

Cuando mis manos se vuelven parte de mis fluidos, mi cuerpo por inercia nombra y ama con más fuerza, mi piel teñida de rojo…

~…lo que aprendí~

Acerqué mi mano izquierda a la Tríada, igual que me acerco a todo lo Sagrado. En el simbolismos de la grandeza del espiral sin fin. El regreso de lo Eterno. Esa profundidad de representar a la doncella, a la madre y a la anciana. Esas fases Femeninas llenas de Intuición y Sabiduría. Todos los desaciertos desaparecen ante la Lealtad del simbolismo. No hay incertidumbre frente a su templo… Mi ser hace reverencia a la enormidad de la vida. Mis peticiones de alguna forma siempre son respondidas. Luego de tocar la divinidad de sus misterios coloco la mano, sobre mi corazón acelerado. Mis respiros entre~cortados saben lo que anhelo, estoy expuesta al descubierto, a la inmensidad del amor me entregado. No busco elecciones. Todo está dicho, no me he quedado con nada por dentro. Vacío mi espíritu cuando estoy frente a lo que quiero. No escondo mis nervios, ni oculto mis temblores, tampoco las emociones. Así fue como se me enseñó cuando estuve, en aquella dimensión. Ahora, estoy aquí… sin mucho, semi desnuda, con pocas destrezas, aún así estoy, una y otra vez… Lo he arrojado todo afuera, sin desperdicios, he brillado, como el símbolo que tengo tatuado en mis adentros; giro y giro… En la entrega de su Bendición.

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