~vacía~me~

( . . . )

Quítame toda la sangre.

No quiero sentir más…

Demasiado dolor atravesando.

Pasar los días durmiendo esperando el final.

¿Dónde crece la misericordia de Dios?

¿Cómo se atraviesa la tempestad con regocijo?…

¿En dónde se consiguen los desapegos, del “yo soy”?

¿Cómo se separa la desgracia ajena con la cercana?

¿Será posible que a los demás realmente no le duela, sino es en su propia piel?

No entiendo como funciona la psicología…

Ni comprendo la hermandad de la iglesia…

Ni el compañerismo que clava nombres de insultos en las espaldas.

No comprendo quién niega la palabra, la mirada, la caricia, la calidez, ni el que desprecia sin razón.

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~…a su forma~

…eres como un juego de misión con el tiempo contado.

Como un traga moneda que se queda atorado.

…eres así como los simuladores, ya tienes códigos integrados.

Como un control remoto, que antes de que se acaben las pilas empieza a joder.

…eres así como un tractor con mucha potencia, con cuchillas bien afiladas, y carretón de gran espacio.

Como un formula 1, que se revienta en la primera curva, haciendo arder a unos cuantos más.

…eres como el director de la orquesta, que cuando le da la gana dirige a otro ritmo.

Como si las notas se fueran de vacaciones del pentagrama.

~…derramé lágrimas~

Abuse tanto del Sentir.

Terminé desgastando la palabra.

Aunque me rugen las entrañas.

Se volvieron espiral,

que muere en un cuenco vacío.

Voy llorando los hijos ajenos.

Bendito aquellos que no nacieron

del martirio de mis adentros.

¿De qué sirve percibir la ficción?

( . . . )

Cuando la suma de la realidad,

no emociona, ni alimenta.

~…ni los números~

… no tuve número al nacer.

Se olvidaron de colocar un nombre.

He culpado a todos, por el descuido.

Voy masacrando los números pares.

De vez en cuando me siento creativa,

e intento ser parte de un total impar.

Tragué multiples frases equivocadas,

solo me han llevado a la destrucción.

Demasiadas palabras rotas, mucha

multitud comiendo de la misma lengua.

Cuestiono la incongruencia de mi decir.

Re~conozco la ruptura de mi interior,

…a mi no me consuela la aceptación.

Derrotada, abatida, en penumbra.

Mis letras incomodas, inconexas, son

tinta perdida en un mundo virtual…

Lo más desagradable es quién anda,

sin estar presente.

He abrazado tanta miseria, me creí,

con el súper poder…

Eso que llaman; amor.

Quedé atrapada en el estado que es;

una ofrenda perdida del desamor.

Podredumbre de mi espíritu quebrantado.

Ni los números han sido generoso.

Solo espero que no se olvidaran

de la fecha de mi caducidad.

~…aparta~~~da~

Te he querido adentro; aunque a ti te guste tener~me a fuera.

Lejos del calor humano… a pura sobre~vivencia.

Esperas que salgan mis instintos, quieres ver mis aguas bravías.

El sollozo que hace eco con tu nombre, no es una metáfora escrita entre mis letras.

…,es el rugido de una mujer hambrienta de ti.

~…poda~das~

No he nacido de la leyenda de los sabios, que yacen sobre la tierra.

Soy, la yerba que se quebranta en las sombra de una gran Ceiba.

La que hace de reposo, para alguna abeja, me tuerzo con su peso.

Me reproduzco como virus maligno, escucho el

quejido del hombre; -“maldita yerba me dañas el jardín”.

…y yo, me retuerzo en sus palabras esperando…, el silbido en su respiración es pura melodía;

… justo antes de que me pode.

~…empty~

Le vi llorando me acerqué con cuidado, le pregunté si necesitaba algo… me dijo; medio pulmón me lo comió.. ¿quien te lo comió? El que me condenó al silencio, es un cáncer que crece y crece. Cuando abres la boca solo salen gérmenes llamados desolación. Cuando intentas caminar se te tuercen las piernas, se llama desánimo. Duele, muy adentro, no puedo cerrar mis ojos aunque quiero. ¿Te sirve si te abrazo? … si, soy tu reflejo, a esto se le llama auto~abrazo, pero el desgarro sigue por dentro.

Ofenda de muerte

Para mí, la flor marchita.

Sabes bien que igual me emociono, si me das el desperdicio de tu cordura.

Tengo la certeza así que no tengo que preguntar.

Según fui dotada de la intuición para sentir cuando te aqueja de verdad el alma.

También fui dotada de sabiduría, para sentir ese más allá… donde no participan mis latidos.

He perdido tantas veces, que no me duele la derrota.

Lo que siempre me dolerá será la falta de la verdad.

~…su sabor~

Me prohibieron maldecir en voz alta.

Fue cuando más fuerza utilicé, quebrando mis cuerdas.

Me dijeron: esto te pasa por maldecir.

Entonces le escribí en un papel, ¿y a ti que te pasará por mentir?

Me llamó irreverente, desquiciada, atrevida.

Le mordí la boca, porque me apetecía gritar…, ya que no podía, que gritara por mi…

El placer era indescriptible, le sangraba la boca, yo con medio labio entre mis dientes saboreando el sabor de su dolor, sonriendo observando como brotaba su sangre a borbotones.

Le escuché decir: —maldita estás poseída.

Luego de sus maldiciones similares a las mías quedamos en un espacio tiempo, donde el juzgarme no le daba cabida para volver a prohibirle a ninguna persona algo…

~…vagabundear~

Acabó la fantasía, que hacía eco en mi cabeza.

Aterrizaje sin despegue, salí estrellándome.

No he tenido punto de anclaje, cuando necesité nadie estuvo.

…las millas hacen desgarros en puntos inexactos del cuerpo.

Ruptura, eres tan constante conmigo, que decidí abrazarme a todo lo roto de mi ser.

En pedazos he de reconocerme, vacía de toda existencia, y de seres a los cuales le importe.

La voz de mi soledad herida, deambula por mis entrañas.

Sin ilusión, se ha de vivir mejor… la ausencia de la esperanza debe ayudar a desdibujar el miedo.

…¿qué dejará el quebranto más allá del vacío?

~…sin latidos~

Me ha co~habitado el desprecio.

Tiran de mis mitades, me toman por inexistente.

En una expansión de sentires me rodeo de seres invisibles.

Hablo con la inquietud, es ese sollozo del ignorado.

Sumergí mis ansias al delirio de los que se llaman así mismo grandiosos.

Burdo encuentro con la discordancia estridente que hace eco en sus ombligos.

No conozco ruptura más grande que la que emerge de la incongruencia llamada: Soberbia.

El maltrato de la desolación castiga, las paredes del mutante órgano que hace los latidos.

~…deshojando la falsedad~

He dormido en ti.

Te llame vida, te proclamé; ¡mi amor!

Me desvestí frente a tu lujuriosa mirada.

Nos absorbi~mos las ganas, más allá de un vaivén pélvico des~controlado.

Nos cata~mos las penas, no porque nos hiciera más exquisito.

Simple~mente, no hacía falta escudo.

Esta vez ninguno de los dos le sonreía~mos a la desdicha con la cara de la falsedad.

Dormí en la caricia de la verdad, que sobre~pasa la piel…

Estruja~mos en la tierra lo verídico, lo injusto que nos acorta los días.

…todo el Tiempo me peleo con la vida, re~clamando una tregua, para lo que considero hermoso, o sea para ti.

~…en honor a ellos.~

Me arde el suicidio que no he logrado.

Tengo la piel abierta, el latido cortado.

Salpican sangre mis tetas dolidas.

Tengo rasguñada las vértebras.

El quebranto de lo inhóspito me habita.

Re~lamo mis dedos humedecidos en mi hiel.

Sacudo la cadera izquierda para sentirme más cerca de mi propio latido.

No ofrendo mi dolor, ni calumnio a los entes que me poseen.

Soy hija de la esclavitud, de la maldad, ha quebrantado toda “fe” que pueda tener.

Viven de mis vísceras, se re~crean sobre mis pulsaciones.

No tengo emociones discretas, ni calma en mis lamentos.

Arrastro mi espíritu entre los que son libres, le copio sonrisas y finjo demencia.

Por todos los que hoy, los venció el hambre espiritual, por todos los que la incertidumbre les robó la vida.

Hoy, no será el día que los espectros me lleven,

porque la desdicha roba el tiempo, acorta el aire y se lleva vidas.

~…pesadilla~

…llegaba un sobre por correo.

Con todas las cartas enviadas, el con mi nombre grabado en oro.

El desgarro que he sentido en esa pesadilla, me ha tomado días el intento del equilibrio.

Hay visiones que no quiero ver…

No quiero cerrar los ojos, aunque me duelen.

Todas las punzadas son juego mientras no las sientes en los principales órganos.

Pasan los días, no hay castigo más grande que no poder demostrar; acariciar, extender al ser que quieres, la esencia de lo que traes valioso.

El tiempo es dinamita, se apaga, te deja vacíos y marcas que durarán para siempre.

No hay algo peor que saber, que está derrumbándose todo, y ni tan si quiera existe un manifiesto que te deje en evidencia, que expresaste y te despediste en…, Serenidad.

~…des~perfecto~

Existen formas de arraigo, la que la métrica psicológica marca como “correcta” y la mía que es obstusa… me encanta, sufrir vine al mundo “maldita y rota”. Es un apego de mi existencia, el cual no oculto, también me encanta todo eso de la energía, y la buena vibra. (Si múltiples personalidades) también tengo la reprimida, etc. No reniego de mi sombra, (tampoco se puede es tan evidente como yo en tamaño impresiona). Consejo habitual es no lo cuentes todo, oculta tus sentires, se astuta, valiente, piensa en ti… una larga lista de egoísmos dicen: “que para mantener equilibrio”. A ver yo, no soy trapecista, ni bailarina, tampoco malabarista, ni estoy en exhibición en un circo ( ah espera, esta cosa que llamamos vida, es un circo) bueno… el equilibrio, tan ansiado, pasa muchas veces por la oscuridad, para transitar hacia la luz, hacia lo que emerge bueno del ser… hay que ponerle de todo… y muchas veces por más intenciones que tengas, las cosas no llegan. El fracaso como lección deja lesiones… cicatrices profundas que enmarcarán tu cuadro de partida le llaman vivencias… sea como sea, eres, soy… somos… humanos y en cada bache emocional o en cada sendero hacia algo mejor, estará bien recordar que siempre la honestidad te viste para aceptar lo que eres, y “soy”… (somos) en colectivo.

~…inesperado~

…tuve un recuerdo el único día que sentí, que me ofrendabas palabras sabias… estaba retorciéndome en el suelo de la cocina de dolor, te acercaste, y me dijiste; vuelve tu dolor arte, busca a Frida, o a otros que volvieron su dolor físico arte. ¡Exprésalo! …me quise quedar allí en el suelo, pensando ¿quien carajo era Frida y que me importaba? Perdí la noción del tiempo, así como lo vi desaparecer. Fui gateando hasta el cuarto, esas sensaciones extrañas, me sujeté de la cama y me subi a ella como pude. Busqué la tablet más cercana, puse en google Frida, mientras le gritaba: ¿Sabes el apellido de Frida? Y se escuchó; “Kahlo”. Me encontré sus cuadros y yo, retorcida de dolor con mis furias y maldiciones fuera, dándole puños a la cama contemplando su arte.

~…re~emplazo~

…llegué tarde a la ultima práctica de la obra al subir el telón, quede anonadada. Todos estaban colgados… menos el suplente. Nos miramos de esas miradas que se dan desde la complicidad. Creía entender que la luz, lo había trastornado llevándolo a cometer esa locura. Siempre se hablaba de sus víctimas a su paso, siete latidos apagados. Él, estaba allí, con una sonrisa maquiavélica… con sus honores al servicio del mal. Me decía a mi misma huye…, pero que va, algo de mi estaba atrapado, entre lo que veía a su espalda. Esos cadaveres colgando, y su rostro, disfrutando las sensaciones que me transmitía. Extendió su mano invitándome a subir, se me bajaban las lágrimas de lo aturdida que estaba… me las secó a besos, confieso; que sentí cosquillas en todas partes, era una escena aterradora, pero por alguna razón me excitaba. No cerré los ojos, temblaba, me puso de cara a sus víctima una por una, mientras me susurraba palabras bonitas, recorrí toda la tarima con él, era nuestro espectáculo de luces y sombras. El encuentro inesperado con la verdad de nuestros miedos. Me acariciaba la espalda mientras me movía, era su muñeca. Cuando llegamos a la séptima, me volteo a si a él, hizo un gesto, era evidente que no estábamos solos las luces y la música nos acompañaban. Más allá de eso, el cambio de música, el ambiente frío, pero sus manos sobre mi cuerpo seguían muy caliente, invitando a mis partes coherentes a la perdición. Probé la tentación de sus labios, la emoción del momento, esa adrenalina que te sube; al cielo y cuando te suelta te manda al infierno terrenal. Bailamos, tropezando con los colgados, sus cuerpos aún se sentían tibios, el olor ya empezaba a dejar sentir que habían perdido el control de sus esfínteres…. aún así contemplaba su mirada, sentía sus manos, el detalle único del momento me hicieron caer rendida. Ver mis demonios proyectados en sus placeres y saber que aún así… yo también era la suplente de turno al bajarse el telón, esta historia nunca más existiría.

~.emprendiendo.~

No fue mi intención abrumar a los seres humanos que se me acercaron. (Me disculpo)

Tome la decisión más difícil, no acercar~me, a ninguno.

Las posibilidades con mi condición me limitan muchas cosas (el maldito dolor). Hoy también tome la decisión de… empezar a dar ese paso hacia mi búsqueda, que ojalá primero me pierda una y mil veces, antes de encontrar~me. Cansada de ir y venir en mi mente. Escuché con atención, el consejo de la profesora, cuando hablaba de encontrar tu propia voz, dije, la mía solo se mueve en un mundo virtual, no conozco mi voz…, ella respondió con algo así : “necesitas entregar lo que escribes, tomar críticas de otros”. Cuando me acerco todo lo daño, pero en letras y papel lo más que puede pasar, es que lo tire en forma de avión y le saque un ojo alguien.

~Tengo miedo~

A mi me matará el miedo y la incongruencia.

…por eso se canso de mí.

Me vio jugar con muñecas, aunque cierro la puerta y las ventanas.

Se fijo, que mis únicos amigos eran invisibles.

Noto que reía y me maquillaba cuando más me dolía.

Se dio cuenta que no tengo destrezas sociales.

También notó que me pongo nerviosa cuando me habla.

Que tacho la libreta donde escribo, que hago como los esquizofrénicos, un dibujo encima de otro.

Me observo tanto que saco todos mis defectos, e ignorancias.

No cree en mis lágrimas, y no lo culpo.

Dice que me falta vivencias, eso es cierto.

Se canso, de venir hablar con alguien que no tiene chiste, que no tiene intelecto suficiente para debatirle.

Le jode las preguntas y los saludos cotidianos…, al menos conmigo.

Le sulfuro la sangre cuando me repito una y otra vez, me llama paranoica.

Lo más triste es saber que todo es real.

No puedo decir, es que me está diciendo cosas que no son ciertas…

Soy floja de emociones, aún juego con las fantasías de mi cabeza.

Tengo miedo de nunca poder…, soltar el dolor, la tristeza que me calcina, la agonía de mi alma que no comprende nada…

~Ansiado final.~

…otra vez todas las criaturas muertas.

¿Qué clase de ser me posee?

Una y otra vez todas las criaturas fecundadas mueren.

¿Cuánto tóxico se me incrustó en el cuerpo?

¿No dicen que el amor, sustenta todo con más amor?

El ácido que recorre mis desencantos, empieza a hacer sutura a la piel.

Pronto caerán pedazos de carne podrida, no se podrá ocultar más, la maldad que me habita.

Anhelo ese momento de destrucción total, así no habrán más victimas.

~Se de renuncias…~

Se renunciar a casi todo.

Lo material me parece un simple medio necesario, para suplir alguna necesidad.

La tecnología me conecta con personas, aún así más de una vez he renunciado a ella.

Se renunciar a la estabilidad económica, pasar necesidades.

Se renunciar a las personas que no me quieren.

Se renunciar a lo que no funciona.

Aceptar la derrota de mi cuerpo, saber cuando el gana.

Al reto médico, se renunciar cuando tengo que aceptar que ellos deciden sobre lo que es mejor…

Ahora, hay algo que no se renunciar es a ese sentir que es aferrado, y sabe querer siempre.

Aunque el mismo me esté mandando al mismo infierno.

~…ausencia de~

Caricias perdidas

No siento las caricias sobre mi cuerpo.

Hace cinco años perdí la capacidad de sentir.

Extraño sentir mis propias manos al contacto de mi piel.

Es raro sentirte ausente en tu propio cuerpo.

Se siente pesado mover, articular, pensar, organizar la esencia.

Las caricias perdidas las intento ofrendar de otra manera, desde la grandeza de la esencia.

Se que jamás… volveré a sentir mi cuerpo, más allá de estos malditos calambres, ardores y dolores.

Caricias perdidas espero que lo que me es negado, sean donadas para que otro tenga la plenitud.

~…ir~se~

Interior vacío.

No tengo contenido que sostenga la métrica de la inteligencia.

Me duele el cuerpo, la bruma mental me asfixia.

No tengo ganas de mirarme a mi…

Soy una ecuación incompleta, ((jo~di~da)).

Un ser miserable, que se alimenta de miserias de otros.

No hay amor, que sostenga la amargura que traen mis adentros.

La muerte sería el refugio, el descanso a tanta tiniebla que me rodea.

No se amar… no se cuidar… por eso no lo hago ni conmigo.

El día que intento, ser mejor… es el día que me ponen en la frente fracasada.

Salen mis células festejando, lo inútil que soy…, mis hormonas dejan de funcional dándole paso a que mi estrés suba.

Todo mi cuerpo arde, tiene su propia hoguera la cual… por más que luche no puedo apagar.

~…impacto~

De pactos

…así el demonio que tomó mi esencia.

Fue a labrar mi espíritu desdichado.

Gozó haciendo de mi cuerpo un desperdicio.

Me enmarcó con la perdición en las entrañas.

Sin flujos vaginales para aliviar el dolor, cuando me desgarre quien tenga hambre de carnes caducadas.

El pacto que hizo de mi ser un matojo mal herido.

Conjuró que quien pase a mi lado; me toque, me vea, me hable… escupirá desamparo, desamor, y muerte.

~…caricias en el vientre~

Me arrojé sobre su órgano por la excitación, de momento el hedor me hizo fijarme, supuraba. Cuando trataba de despegarme su cuerpo se inflaba escupía borbotones de sangre. Se trincaban me agarraba con sus manos, me apretaba hacia él, quedando perfectamente encajada, mi pelvis marcaba el ritmo. ¿Qué diablo era esto? Había perdido la cabeza en muchas ocasiones, pero esta asquerosidad, sobrepasaba todo lo anterior. Lo peor fue empezar a sentir el gozo en mis paredes íntimas. Volteo los ojos perdiendo totalmente las pupilas, se le brotaron dos membranas que me apetecía chuparle, parecían pequeños pezones. Hay que ver que el morbo recrea situaciones en las cuales nunca imaginas estar. Que placer me dió aquel cabrón instante. No se como debo nombrar lo que viví, era como encontrarse con el archivo de recuerdos de lo que fuiste y no serás. Quién lo diría…, ¡estaba muerto! Ahora tengo un vientre abultado, todos me felicitan, les miro y sonrío; pues se que lo que tengo es la enfermedad creciéndome. Es cosa de días, a lo mucho meses cuando reviente. Dejo que me acaricien el vientre, que me lo bendigan en su ingenuidad. A quién le puede hacer mal, unas bendiciones cuando sabes que la muerte te crece por dentro…

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