•Rabioso y mortal•

… Sembraron semillas de un árbol,
en mis adentros.
(…) me rompe, cada cierto tiempo,
para abrirse paso y echar raíces…
¡Más profundas!
Me vuelve a hacer trizas…
Me desbarata,
 se asegura de hacer aullar los nombres,
de cada una de las personas,
que han tocado mi vida.
Mi tronco, no es frágil…
Por tanto,  las raíces que salen de mi
médula espinal, deben ir más hondo…
Crecer hasta dejarme paralizada.
En el compás de mis días…
¡Para Florecer y Vivir!
Me sembraron con furias…
Llantos; arrebatos internos.
Y van surgiendo, brotes externos…
Estoy Agrietada, con la piel de cascarón
arrugado…
Con las entrañas bien ceñidas.
Si me tajeas, para dejar tu huella en mi tallo,
me podrías palpar claramente…
Sentiras mi aroma…,
y al observar mi corteza,
brotará el zumo de mis lágrimas de leche.
Te conectarás con mi Espíritu…
~ Rabioso y Mortal ~
Seremos reflejos en un instante…
En el que me respirarás y habré de respirarte…
En ese momento misterioso,
que vislumbra lo eterno y  lo fugaz,
tendrás en tus manos, el hacha…
Te miraré sin júbilo, ni vergüenza…
Me dormiré con el soplo de la brisa;
con el sonido de mis hojas…
Con la risa de algún niño, perpetuada en mi alma…
En esos juegos de mi sombra…
Rodeada de amantes, esperando el atardecer…
¡Y estoy, lista…! 
 
Esperando ser podada de mis plagas… 
 
De mis apegos… De mis gritos.
(…) al fin, seré Libre, de éste Maldito Dolor.
Qué me hace suicidarme y renacer cada ciertos días…
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~Ondea la noche~

Escarcha en plena arena.
(. . .)
aguas cristalinas contoneando
su angelical ser.
Brizna sutil empapando…,
el aliento.
Multi~colores,
en los multi~versos.
Sublime oleada,
trae consigo la noche.
Un cuarto creciente de Luna,
entretenida con las estrellas.
Que hacen coro celestial,
en el vaivén de los suspiros…

•Sus años de plata•

Besar la palabra intrínseca
que sale de su pecho.
Acariciar el tiempo
que se manifiesta en su rostro,
en sus manos.
Cada arruga,
una batalla ganada a la vida.
Ese respiro que compartimos
al vernos a los ojos y perdernos.
Su elocuente sonrisa,
viajera de sus años.
Memoria implacable,
todo su cabello blanco le adorna
con elegancia cada uno de sus años.
Sus abrazos son sutiles regazos
que contemplan la sabiduría.
Su piel delicada ya tiznada,
sus ojos claros perdidos
entre los párpados caídos.
Su voz estrujada
por el paso de su existencia.
Es una maravilla
que mis oídos le escuchen,
es una delicia acariciarle.
Poder respirar de su mismo aire;
agradecido y bendecido.

•~Memorias para Daniel Dickson~•

Se escriben cartas bajo un árbol, o con el susurro del mar, también se escriben cartas a los pies de una montaña o en su cima. Se pueden escribir cartas en la intimidad de tu hogar… y algunas ocasiones muy rara vez; escribes visualizándote sobre una nube bien cerca del Cielo. A veces empiezas una carta con un; “estimado o querido, a quien pueda interesar” o simplemente le colocas de cabecera el nombre de la persona… Los nombres son como la energía misma, llevan la Esencia de la persona por eso al mencionar: Daniel Dickson o como les decimos los que con cariños los que le rodeamos Dani. Automáticamente mi ser lo relaciona su nombre con Elocuencia; Alegría, con Vida, Sabiduría e Inteligencia. Hay personas que marcan un ritmo interior como un compás, y esa es la Huella Eterna que dejan en ti… Se aprende de quienes admiras, yo he aprendido de muchas personas en esta vida, pero algunas tengo que resaltarlas en Mayúsculascon Marcadores de Colores… Daniel es un Ser Humano Increíble! Mis padres me enseñaron a quererlo, como parte de mi familia, también me enseñaron que, aunque son personas totalmente diferente, el Amor dispone buenas formas que entrelazan la amistad para siempre… ¡Gracias por la amistad que les has ofrendado a mis padres! La Tolerancia de Dani es otra de las cualidades hacen de él una persona Especial. Tiene la entereza para dirigirse a toda persona con el Respeto que se merece, tiene un Cerebro Privilegiado. Hablar con él es como entrar a una Biblioteca con anotaciones de frases y fechas destacadas. Es una persona rica en su interior, como un Museo lleno de Historia y Detalles Memorables, es una persona que, si no te abraza físicamente, te abraza y te sostiene con Palabras, con una Sonrisa, ofrece su tiempo a escuchar con atención. Su sentido del humor, y esa forma de dirigir las emociones hacia lo Positivo es lo que yo llamo ¡Un buen Líder Espiritual…! de los grandes de verdad, de esos que con sus acciones te demuestra donde está la Grandeza del Espíritu. Alguien que se entrega al otro con una disposición sorprendente, pero todo lo de Dani es así Sobresaliente. Hay personas que las llevas siempre contigo, aparecen en un instante en tu recuerdo, y siempre sin importar la situación te arrancan sonrisas, buenos pensamientos. Judith su pareja es el complemento perfecto, ambos son Arte, lo que yo llamo tener Magia en el Alma, son mis mentores, pues siempre recuerdo con cariño sus Enseñanzas, el Amor que me han brindado siempre, desde una calidez que mi Ser jamás encontrará, sino es con ellos… Esta carta la escribo desde una nube, que me acaricia recordándome lo Efímera que todo puede llegar hacer…, que siempre se transformará distinta para inspirarme con la Gratitud que posee mi Corazón, con aquellos que Abrazan mi Esencia. 

¡Con Amor, Respeto y Verdad!

Aileen Rivera Lasso (Saudy) 

5: 49 am 

8 de diciembre de 2016 

•New York•

Cuando fui a New York, me decían que me pasarían por encima, por el auge de la ciudad. Que como todos van de prisa se me haría difícil caminar, debo reconocer que fue difícil, porque no solo era muchas personas con prisa, sino que llovía, (por lo tanto más equilibrio tengo que hacer y fuerza para mantener mi cuerpo de pie). Es evidente que no puedo correr. Otro de los comentarios es que las personas no eran amables, lo que me pareció fue que estaban muy ocupados, y aprovechan el tiempo de bus, tren o transportación para relajarse con sus móviles. En los subways no cabe un alma, fue un impacto saber que todos decían de falta de tacto, o lo atropellante que son…, mi experiencia como persona discapacitada fue todo diferente son los jóvenes los que siempre me ofrecen ayuda, sus asiento y un gran, etc. En una ciudad donde todos van de prisa, creo que es importante decir que en un mundo hostil, encontrar con la sensibilidad, y empatía en una ciudad la cual pintan de horror, da un giro dejando humanidad, visibilidad en un mundo, en donde la invisibilidad hace y deshace con las sensaciones humanas.

Eso siempre se agradece, es un hilo invisible que teje esperanza.

•A mis Sombras•

A la oscuridad de mis entrañas, a las sombras que me persiguen, porque no puedo decir que se fueron, les agradezco. mi poemario de la oscuridad está en todo su proceso con la edición. La gratitud dentro del pequeño poemario es todo hacia la oscuridad, hacia lo terrible de transitar dentro de un cuerpo (mente) enfermo. Las persecuciones espirituales, los insolente de torturar en nombre del amor, mi ser y a otros. La falta de lealtad hacia el compromiso propio, por las carencias innatas del alma. Esas transiciones a las que agradezco desde la humildad y el perdón que requiere perdonarse, para perdonar también los que no comprendieron la dificultad. Liberar lo que se aprisiona adentro es ~Jodido~, para que engañarse. No a todo se le puede poner una metáfora, e incluso hacerlo sería hacer carecer la esencia de un espíritu dolido, disfrazando lo fuerte que es… para no burlar a nadie, ni burlarse así mismo hace falta mucha valentía. Sobretodo mucho reconocimiento, aceptarse, dejar de pedir a otros lo que no eres capaz de darte, en este caso de darme. No me sanaré nunca y por suerte los especialista tampoco tienen muchas ganas de que eso pase y no porque yo les pague, porque no lo hago. Sino porque en el camino nos aprendemos mucho de la diversidad del ser, reconocemos cosas que se pueden ver desde una hipersensibilidad que quizás no sirve de nada más que para crear, y vivir el dolor extremo desde la incertidumbre. Todas esas sombras, todas esas voces, todas las que fui, pero más allá todas las que me falta de ser, para ellas va… con la necesidad afectiva de sentir el abrazo que nadie te puede dar. estás son mis palabras, y las que quedarán plasmadas en el poemario de la oscuridad.

Mi gratitud el primer tributo que le hago a el dolor, que me destruye y me construye en los instante subsiguientes.

~•…visito a muertos ajenos•~

Photo by: DJRR

Paranoia, persecución mental.

Sacudidas, empujones hacia el abismo.

Misterio del quebranto…, fragilidad en el espíritu.

He sabido llorar con fe, y sin ella… dos mundos contradictorios.

Definitivo uno duele más que otro, he andado arrastrándome como culebra.

He suplicado, añorado, necesitado y también he dañado.

Ser víctima no es mi fuerte, porqué para tumbarme hace falta grandes artilleros.

Aún así, no niego de dónde vengo, de donde probable~mente, vuelva una y otra vez.

La batalla más grande la tengo en la cúspide de mis seis pies, entiéndase en mi cerebro.

Cada paso, pa’ alante y pa’ atrás a costado lo suyo.

Más allá de todo…, cuando nada queda mi gigante tamaño se vuelve diminuto.

Al salir de la oscuridad, lo primero que hago es descalzar mi pie “bueno”, para ponerlo sobre la tierra donde descansan los muertos.

No le veo sentido a casi nada, pero cuando camino entre los que ya no están, que a ninguno conozco.

Sintiendo ese eco…, de sus ausencias pues ya su tiempo pasó.

Me re~encuentro con algo, divino que me invita a intentarlo una vez más.

Poner el desastre en orden no es fácil, pero hay que ponerle el corazón a cada esfuerzo y a cada paso.

Agradecer a esas almas que desde el más allá impulsan a un palpitar, que muchas veces se rinde en la oscuridad de su habitación.

Me nace la gratitud, la belleza de ir…, a el contacto con lo natural, por los que ya se fueron, por los que se irán pronto y no tendrán otra oportunidad.

Respiro de la esencia de lo que fue y seguirá siendo la vida.

Sin restarle, nada a cada vida con la que no me crucé ,y con las que me cruzaré o jamás lo haga.

(. . .)

Photo by: DRR

~Vagina bendecida~

Anoche…, después de un largo directo de “misterio”. En dónde mis ojos fueron testigo de lo más bajo que puede hacer un ser humano, para burlar a otro ser… eso sí es lo que considero es hacer verdadero misterio ó más bien horror. Me tomaron de la mano, como quien toma la palabra en serio, subimos por el Viejo San Juan, por la calle San Sebastián donde está la iglesia… Observé unos escalones los cuales subí con dificultad, aunque se sentía como si fuera coro celestial que se manifestaba en cada vértebra. ¿Por qué me llamaba la divinidad? Era evidente que llevaba el alma y el cuerpo arrastras. Vi al fondo, la pila bautismal, como mi mala costumbre es andar en falda corta y sin nada, me subí. Parecía que todo me lo iban recitando. Él, fue por el cáliz, y dijo; “este toto enfermo, lo que ha necesitado es ser ungido con agua bendita”… ¡Sí!…, como pueden imaginar de piernas abiertas, sobre la pila bautismal, bendiciendo la vagina. Con la esperanza de sentir por fin, la depuración el exorcismo de los demonios que hechizaron y condenaron mi feminidad. Las personas escucharon las campanas de los monaguillos, pensaron que había misa. Al entrar, allí se encontraron con el espectáculo, yo seguía, con las lágrimas frenéticas siendo bautizada de una forma poco común. Al final, tal consagración tardó sus horas…, por el forcejeo. Tomando en cuenta lo traumático de lo viral que se volvió la imagen sobre la pila bautismal con piernas abiertas. Me ayudo a cambiar el instante, al menos por un rato. Me quedo claro algo en el alma. A veces, mientras algunos te defraudan, y hacen todo lo posible para herirte otros, llegarán para bendecirte.

•Me poseía desde niña•

Mis muñecas colgaban de la pared, junto con los peluches. Crecí en una casa donde se escuchaban chancletas cuando todos dormían, mi habitación no tenía puerta, era muy pequeña por eso las muñecas y peluches estaban colgados de la pared. Desde mi cama se veía el pasillo hasta la entrada de la casa. Siempre veía sombras me acostumbré a no dormir mucho de noche, pues las muñecas, los peluches y los fantasmas se levantaban, todo hacía demasiado ruido. Siempre veía mucho fuego a los pies de mi cama, juro que el demonio desde muy pequeña me poseía. Bajaba mis juguetes me recuerdo haciéndole el amor y también rompiéndolos en pedazos. Veía mutantes de todas formas que se adentraban a mi cuerpo y gemía. No hablaba con las personas, porque me era muy difícil hacerles entender que tan pequeña tenía tanta maldad y deseos metidos en el cuerpo… y una sensibilidad que me acobardaba. Me escondí del mundo… traigo las secuelas de no haber convivido. Pase del mutismo a la rebeldía que tenía que decirlo todo, no sin antes ser varias veces violentada física y emocional. Mi espiritualidad siempre guindaba para el cielo, hasta hace pocos años. Que descubrí que lo que tengo no se cura, no se quita… y que aunque no tengo muñecas, tengo coronas escondidas. Que sigue viniendo la maldad a mi cuerpo, solo que ahora nunca me da placer, si no delirios y mucha incertidumbre. Posee mi psiquis, me hace mucho daño y no sé cómo salir de allí… Creo que nunca se sale de lo que estás designado para el ser.

~…cambio de médico~

Llegamos a la clínica para el estudio de las “agujas”. Le cargaba los resultados a mi amiga, en lo que ella llenaba su récord médico. Cuando me ve en el último lugar me dice; – vente aquí, me hace un espacio, recibiéndome con el brazo echado. Las doñas en la sala nos observaron y me acurruqué en su cuello, porque tenía sueño, dolor y muchos sentimientos. Mi amiga al ver cómo nos miraban se separó… Cuando le tocó su turno ella preguntó si yo podía pasar con ella… y dijeron es pequeño, pero si quieres… La llamaron por su nombre diciéndole pase con su compañera. Al entrar al ratito llegó el Doctor, no me saludó hasta que me puse de pie, y vio mi dificultad física entonces dice; -…pero usted que queda de ella-, (mirando por encima de sus gafas) … mi pausa -a m i g a- … se escucha a mi amiga desde el fondo de la camilla decir; “amigas desde la infancia” (con la voz más fresa) … mi pausa seguía… ahí como puñal en mi vagina… Él voltea, (vuelve a observarme por encima de sus gafas) …,de arriba a abajo entiendo, que eso le cueste por mi tamaño, y dice; -“o sea que no es su hermana, ni familia. Que cosa…, y las dos con el mismo problema en la misma pierna”. Lo que si deberían hacer las dos…, es ir a la Nutricionista.

Al parecer, compartimos un evidente problemas más que no es el de la espalda, los nervios pinchados…

~…todo por un cachorro~ (ejercicio de escribir memorias)

Mi madre siempre reunía a todos los jóvenes de la calle en su casa. Con tal de mantenerlos entretenidos y lejos del peligro de las calles, tenía juegos de mesa y a veces hasta se inventaba el juego del mini “show”. También preparaba café, sándwiches y dulces. Mi hermano, que para la época ya era adolescente, disfrutaba también de esas reuniones junto a los vecinos. Él también se zambullía en una de esas piscinas plásticas. Recuerdo que mi padre abrió un hoyo en la tierra y allí metió la piscina, porque decía que éramos unos salvajes y así duraría más. En fin, todos gozaban de estar en casa de Chencho y Chencha o de Gugo y Guga, como le llamaban a mis padres.

Siempre fui distraída, así que me costaba estar en contacto con todos los muchachos de la calle. En cambio, mi hermano tenía mucho carisma. Como era bien enamorao’, las chicas solo se acercaban a mí para que él les hiciera caso. Mi hermano también sacaba provecho de mí. Cuando quería tener más de una novia, me usaba para entrenarlas en lo que él hacía sus travesuras.

En ocasiones salíamos en grupos de vecinos para hacer camping o ir a la playa, algún parque o llegar a casa de mi tía en el campo. Todos los fines de semana era una actividad diferente: participar en el Club 4-H, celebrar una actividad con vecinos y amistades de mis padres o practicar actividades que me aceleraban la adrenalina, como la vez que me subí a las dunas de Isabela en “planchas”. Como mi papá conducía un camión para una compañía, a veces me buscaba a la escuela y nos íbamos para Ponce o para Mayagüez, o algún otro pueblo distante al que llegábamos ya de noche. A él le encantaba comprar pollo de KFC en estos viajes. Por eso, hasta el día de hoy, el olor a pollo frito me recuerda compartir con mi papá.

Cuando nos íbamos al campo allá compartíamos con mis tíos. Titi Sonia siempre tenía una actividad para nosotros, mientras el tío Papo nos tenía una buena dosis de chistes. Mis primos Frank y David siempre nos recibían con mucho cariño. Para aquel tiempo la quebrada no estaba seca como ahora, así que los visitábamos frecuentemente. Todos siempre iban a lanzarse a la quebrada desde el punto más alto. Yo siempre quería, pero me decía que no… Uno de esos días todos estaban saltando a la quebrada mientras gritaban nombres. A pesar de que mi papá me dijo que no me lanzara, de repente salí corriendo y dije: “Juan Ponce de León”. ¡Pum! Caí fuera del agua y me estrellé sobre una roca. Mientras mi papá me regañaba, yo no me atrevía ni a llorar. Sentía más que dolor vergüenza de no haber llegado al agua. Este recuerdo aún me provoca risa.

En el campo teníamos muchas experiencias. También recuerdo que mis primos tenían motoras. Mi hermano se iba con ellos a correrlas, pero, como yo era menor y la única nena, siempre querían que me quedara y mis padres terminaban sin dejarme ir. Otro día también de rebeldía me subí tras ellos en la bicicleta y me caí también. Esa vez terminé encajada en los alambres de púas de la casa. Mi madre gritaba histérica y yo veía salir la sangre por mi costado. Otra vez lo que sentía era vergüenza de no haberlo hecho bien. Así me pasó otras tantas veces. Yo quería sentirme parte de ellos, aunque ninguno quería jugar con las muñecas Barbie. Mi primo Franky era el único que siempre sacaba un poco de tiempo para jugar con “la nena”. Él siempre ha sido una persona cariñosa, aparte era el mayor de todos. Era divertido compartir con ellos, aunque mi hermano me hacía muchas maldades y siempre quería que me quedara en la casa, mientras ellos salían a correr o a jugar al escondite, a la guerra o tira y tápate. En las veces que me dejaban ir con ellos mi hermano siempre me tomaba de rehén. En una ocasión me ató de un árbol. Yo gritaba como una loca porque había una vaca muy cerca y yo tenía miedo de que me fuera hacer algo. Esa vez mi primo Franky, que siempre me salvaba de todas esas maldades, se había tardado en encontrarme. Pero al final mi hermano conseguía que yo viera sus maldades como una diversión y no como algo que fuera para hacerme daño. No me molestaba, porque yo quería ser como ellos.

Esto me llevaba a un recuerdo de un día en el patio de mi casa tras el final de una de nuestras muchas actividades. Yo tenía seis años. Recuerdo que me podía ver en los ojos grandes como dos canicas azul cielo de Tony. Su piel era perfectamente blanca, iluminada también por su pelo oscuro. Tony era un niño muy atrevido, por eso me gustaba mirarlo todo el tiempo, pensando en que yo podía ser tan atrevida como él. Ese día recuerdo que todos se iban a sus casas cuando él me dijo: “Mi perra parió, ¿quieres un perrito?”. Yo le grité que sí emocionada. Entonces, me explicó: “Solo tenemos que besarnos si lo quieres”. Mis ojos estallaron en lágrimas y mi cuerpo temblaba: el nene más lindo de toda la calle quería un beso. Mientras sollozaba de miedo lo escuché preguntarme: “¿Quieres el perro o no? ¡Claro que lo quería! Con todo y lágrimas y miedos de pronto me vi sentada encima de él. Ambos estábamos en el suelo. Lo increíble fue que ese beso no parecía entre dos niños de seis años. Recuerdo que nos tocamos como si ya conociéramos lo que hacíamos. Tony metió su lengua en mi boca; yo, no me eché para atrás. Todo duró hasta que escuché mi nombre en un grito. Las vecinas nos habían visto y se lo dijeron a mi mamá. Ella lo envió para su casa, mientras yo lloraba y lloraba. Mi mamá no encontraba cómo preguntar qué estaba pasando, así que me amenazó con castigarme.

–Nos besábamos, pero yo solo quería un perrito –quise explicarle.

–Pues ningún perrito. Eso está muy mal como lo estaban haciendo –me contestó ella.

Entonces, me ordenó a subir a la casa. Recuerdo que le pedí que no dijera nada sobre eso a nadie más. Nunca vi los perritos de Tony. Ahora me pregunto, si era verdad que su perra había tenido cachorros. Lo que sí puedo decir es que me gustó besarle. Fue una de las pocas veces que sentí que era una niña traviesa, como él, como mi hermano y como mis primos en el campo.

~…allí solía haber~ (ejercicio de escribir memorias)

El colegio tenía el mismo nombre que la avenida donde estaba ubicado: Colegio de Diego. Recuerdo las pocas veces que salí a la hora del recreo. En una ocasión me golpeó en la cara una bola de baloncesto y caí al suelo con las piernas patas pa’ arriba, enseñando to’… Mis compañeros se burlaban mientras me levantaba aturdida. Yo reía y lloraba. El dolor físico siempre me causa risa. Otro día, en otro intento por ser más sociable, me fui con algunos compañeros a la parte de atrás del colegio, en donde había un tremendo árbol de mango. Allí tenían los juegos para niños. Aunque siempre fui la más grande de la clase, insistí en meterme a una de las casitas de juego para hacernos unas fotos. Todo iba bien, ¡el intento social estaba funcionando! Pero al salir de la casita pisé una cáscara de mango, y zas. Me quedó medio cuerpo adentro y medio cuerpo fuera. Otra vez me pasó lo mismo. Recuerdo reírme a carcajadas por la caída y el dolor.

Son dos recuerdos felices, pero fueron muchos más los que no.

Por eso, no me provoca nostalgia pasar frente al Colegio y ver que desapareció. Por mucho tiempo, el Colegio fue un lugar desagradable. Ahora, al ver que ya no existe, que el edificio fue derrumbado, sé que también la memoria de mi juventud de alguna manera también fue sepultada.

~…danza de mis papilas.~ (ejercicio del recuerdo de un sabor)

Pepitas Negras sobre el anaranjado ocre

las llevo buscando desde mi infancia,

pero no las encuentro.

He tenido que perfumar mi agua

con polvos de colorantes

sabor azucarado que podría

provocar un coma diabético.

Nada parecido a tocar la textura

del fruto fresco.

…y ese olor, embriagante que prepara

mis papilas al gusto de perderme en tu sabrosura.

Amada parcha,

¿dónde puedo encontrarte?

Haciendo de tu enredadera un problema

para los humanos.

Mientras que para mí eras la sensación

amarga que hacía de mi niñez una danza gustativa.

~…Escribiendo memorias~ (ejercicio de práctica)

~Carta a mis multitudes~

Me encontré con la niña que fui, la reconocí afligida, distraída en su mundo. Allá donde el desconocimiento y los espíritus de la soledad la rodean. Comprendí el porqué se a islaba en sus fantasías. Esa niña le temía a las personas, pero se adentraba al monte o al mar. Ir a la escuela y congregarse era una tortura de la cual no podía escapar, más allá de sus ríos de lágrimas. En su mente nunca se detenía a pensar algo en concreto el mundo le oprimía. Como si el bosque le contara y le sanará su niña herida. Sus seres queridos trataron de comprender las diferencias de un mundo inusual, al cual no podía explicar. El recuerdo es como si caminara por una casa embrujada donde todo asusta. Sus seres querido empezaron a adentrarse al bosque y a la profundidad del mar, para comprender aquello que le comunicaban, mientras el lenguaje de la niña que fui, era incoherente con el mundo. Todo insistía en que debía despertar. Empezó a relacionarse de manera equivoca, desde el coraje y el dolor. No comprendía nada de su entorno. Había un ogro que le ocasionaba daño físico, su mente daba vueltas en círculos trataba que otros niños la quisieran, si o si… a su forma algo se violentaba al sentir un no.

Ella no podía leer, escribir como los demás, no había recreo. Tenía que esperar al fin de semana, para correr por el monte, y volver hablar con las hadas o esperar ir a la playa a comunicarse con las sirenas. En esos momentos esa niña, era feliz. La hada que le trajo al mundo a veces perdía la paciencia, aunque como todo ser mágico entendía que tenía que intervenir, creando dos realidades para simplificarme el camino. Así que hizo un plan; por las tardes empezó ayudarle a construir historias imaginarias, cuantos que solo quedaban entre ellas… La vida le exigía que tenía que crecer aunque no lograba comprenderlo. Los días pasaban llegó la adolescencia se negaba a mirar a fuera, todo lo que hacía era vaciar su cuerpo en si misma… Buscando que los seres que vivían en su mente fueran reales. Entre la niña, la adolescente y la mujer sigue existiendo similitudes. La necesidad el amor profundo en su ser. Ese que le prometieron los duendes y los seres místicos.

Años más tardes se refugió en la comida, luego en el internet creyendo que la conexión espiritual entre seres interconectaba a las personas. Vivió y vive atrapada entre su cuerpo y su mente. Enfermó sigue mirando por el agujero el mundo externo le sigue doliendo. Quiere encontrar una conexión entre la mente y alma. En busca dentro de esa fantasía a la que ha estado sumergida esperando que los espíritus que intentan protegerla encuentren el camino para que su cuerpo tenga el equilibrio de su propia humanidad. Allí donde la plenitud algún día se reencuentre de una manera más amena con todas las multitudes que he sido y seré. Con la esperanza de encontrar la sabiduría de mis ancestros para tener un viaje como siempre he querido en amor y serenidad. Sigue siendo un mundo oculto y sombrío vagar por ese recuerdo excepto cuando se reunía con lo natural.

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