~…allí solía haber~ (ejercicio de escribir memorias)

El colegio tenía el mismo nombre que la avenida donde estaba ubicado: Colegio de Diego. Recuerdo las pocas veces que salí a la hora del recreo. En una ocasión me golpeó en la cara una bola de baloncesto y caí al suelo con las piernas patas pa’ arriba, enseñando to’… Mis compañeros se burlaban mientras me levantaba aturdida. Yo reía y lloraba. El dolor físico siempre me causa risa. Otro día, en otro intento por ser más sociable, me fui con algunos compañeros a la parte de atrás del colegio, en donde había un tremendo árbol de mango. Allí tenían los juegos para niños. Aunque siempre fui la más grande de la clase, insistí en meterme a una de las casitas de juego para hacernos unas fotos. Todo iba bien, ¡el intento social estaba funcionando! Pero al salir de la casita pisé una cáscara de mango, y zas. Me quedó medio cuerpo adentro y medio cuerpo fuera. Otra vez me pasó lo mismo. Recuerdo reírme a carcajadas por la caída y el dolor.

Son dos recuerdos felices, pero fueron muchos más los que no.

Por eso, no me provoca nostalgia pasar frente al Colegio y ver que desapareció. Por mucho tiempo, el Colegio fue un lugar desagradable. Ahora, al ver que ya no existe, que el edificio fue derrumbado, sé que también la memoria de mi juventud de alguna manera también fue sepultada.

Anuncios

~…perdi’a~

~Forever Aileen~

La noche que ManueL, me hizo el amor.

Quedé satisfecha, me levanté con la arena metida entre las piernas, y en las partes más oscuras de mi intimidad.

Me desperté en el auto, el sol azotaba con intensidad, me sudaba el cuello, mis pezones estaban alborotados a la intemperie.

Miré para todos lados agarré el traje del suelo me lo puse.

El día pintaba espectacular, estaba frente al mar, así que decidí bajarme a caminar.

En eso me entra una llamada y me dice; -¡Hola Chuli!

Contesté, el resplandor no me dejaba ver quién era, al escuchar su voz sonreí…

Le dije; – hola ca~ri~ño! Y dice: buenooo, al fin despiertas… Sigues en la playa escucho el mar, le dije: —acabo de encontrar mi braga aquí estoy frente a ella…

A lo que éL dice: —Hacerle una foto; querrás conmemorar la noche que la perdiste.

~Amigos, más allá de los eructos…~

¿Podría emocionar~me, si cuando me llama me eructa?

(. . .)

¿Podría aceptar que no me quiere, si evade todas mis preguntas?

¿Podría aterrizar en la tierra, y dar~me, cuenta de lo que ocurre?

Podría…, tomar~lo, como pura cotidianidad… sin apariencias… con gracia y sin más que buscar.

(…me gusta la exclusividad, tengo la mejor, una colección de toda las clases de eructos.

Pueden intentar~lo, no reprima…, suelte, será liberador, saber cuanto le soportan…)

Reflexión…, a veces, necesita~mos, saber que algún ser, que está dispuesto a escuchar~te, hasta los gases…

Mildre.

Hoy fui a ver, uno de los puentes donde te tiraste buscando el final de tu vida. No tome fotos porqué aún pienso que debo tomar la imagen el día perfecto. Como para conmemorar ese momento de tus agallas, aunque muchos lo llaman cobardía. No moriste ese día evidentemente te rescataron, como cuando yo corría, día tras día tras tu llamada, hasta que entendí que jugabas conmigo. Bajo una revelación me dijeron; ve la próxima vez que me llamarás y que me quedara, cuando estuviera por llegar tu esposo. Y así lo hice, ese día no debí hacer caso a mi sentir, pero le hice… y me devastó, ver cómo de la Mujer suicida te convertías en la mujer perfecta, prácticamente me corriste de tu hogar. ¡Ay Mildre! …como me rompiste, siempre te creí… sentía tus vacíos, porque de alguna forma me veía en ellos. Nunca me comprometí, a nada que no te pudiera cumplir, ni caía en tu manipuleo de que si caminaba contigo, te ayudaba y me ayudaba, porque era atarme a un compromiso… que no podía asumir. Pero me aseguré de nunca negarte mi tiempo, mi amor… mis abrazos, mis palabras sinceras. Después de ese día me llamaste, a preguntarme porque me fui de esa manera, y te dije: la verdad, que jugabas conmigo, con tus hijos, con tu esposo y con toda tu familia, que yo no me prestaría para ese juego. Me pediste perdón tengo tus palabras y tu voz presente; cuando me dijiste: -que yo tenía un no sé que “especial”, que no se me podía engañar, y te dije: -si se puede, tú lo hiciste. Tú que me viste nacer, tú que sabias tanto de mí… en fin…! Que me despedí con la certeza de que jamás volvería a cruzarme contigo, te pedí que pensaras en tu familia, que dejarás las tendencias suicidas, el alcohol, que siguieras el tratamiento. Me dijiste: que no querías tu vida, que ya estaba decidido, te bendije, y te dije: que recordarás cada acto anterior de mi presencia con infinito amor. Que te había llorado como para mí se lloran a las personas en vida, y que si hacías eso no me comería la mente, ni te lloraría… porque era tu elección. Finalmente a los varios meses, te quitaste la vida… Tu hija tiene mi misma edad crecimos viéndonos. Hace mucho que no la veo, que no se de ella… le habrás dejado más de una cicatriz en su alma. Hoy, yo, me subí a ese puente, aunque ese no fue tu final… me senté en el… colgando mis piernas, y balanceándome, recordándote… mientras a ti, te decían señora no se tire, a mi me gritaban “gorda tírate”… La tentación es grande, cuando todo te pesa por dentro, pero si me tiraba solo me iba a lastimar, la marea no me va a matar, y el tiempo no estaba para robarse mi vida hoy… Sin embargo, te recordé, decir que lloré por ti, sería mentir… Lloraba por mi. A ti, te lo dimos todo, yo y los que te amaban. Y aún así tus vacíos que aún me recuerdan los míos, no se llenaron, querías irte, al final te fuiste, me hice una pregunta allí recordándote. A ti, hasta unos extraños te trataron de salvar, a mi me instaban a hacerlo. ¿Porqué no miraste por los que te decían, y se preocupaban por ti? ¿Porque yo me siento tan sedienta… y aún así, aquí sigo…? Ni tan si quiera, había pasado la desdicha que tú también viste que me venía, para mi cuerpo… aún así en todos estos años. Te recuerdo, pero jamás como la cobarde que se quitó la vida. Si no alguien que amó en desproporción, esperaba del mismo modo sentirse llena. Te veo, me veo… y se que aún estamos compartiendo, ese sentido. Cuando te vi, en espíritu, te dije vete… estaba enojada, como lo sigo estando. Porque aún desde allá, no has dado punto final, a lo que te perturbaba, y eso me quita las ganas de irme, al más allá….

~… Hogar~

No te conozco, no sabía que me llevó este día de tormenta, a acercarme justo a donde te hacen homenaje. El viento soplaba a nivel de tambalear cualquier cosa, estaba sola muy cerca de la orilla del acantilado… escuché algo no entendí, era unos ruidos indescriptibles. Como me había quedado sola, porque la lluvia ya estaba encima de la otra montaña, me acerqué un poco más y escuché el crujido de la tierra, y cuando volteo me encontré con esto… que posee tu nombre y tus fechas… Antes de guardar la cámara le tomé una foto… no quería olvidar tu nombre, ni porqué estaba pasando así… Hoy recordé a pocos días de estar en el faro, el ruido, los murmullos; que digamos que era el viento… busqué la foto… Seguido hice una búsqueda a tu nombre en la red, y ahora sé que eras misionero, que caíste al vacío y no me inventé ninguna historia con tu nombre. Porqué era necesario que me topara, con el homenaje a tu vida, descubriera que fui allí a buscar motivos para vivir, como dije en otro escrito… Fui con el corazón lleno de peticiones y ahora tú, formas parte sin estar en este plano de ese propósito… Gracias por el viento, por la misión que sigues haciendo, por la lluvia de ese día, que no dejó de hacer que todo lo demás fuera de incógnito y sublime. Y ahora solo se guardará en la memoria del corazón.

Honrado la vida, hasta de quién no conoces y aún así te llegan sus mensajes…

~…su Huella en el 2017~

Jugaba sobre la arena escribiendo el número de esté año, y queriendo decir lo que trajo de bueno. Estaba inmersa en su dicha de haber logrado vivir ciertos lutos emocionales, como también retos. Después de todo era nuevo, alzar la cabeza, y por fin encontrar unos ojos que le miraban, eso fue sentir estado más puro de sensaciones. El 2017 le permitió conocer a una persona que la hacía sentir importante, dejo de ser invisible para proyectar su luz, su fuerza y valor. Se le veía las ganas de vivir, estaba emocionada, motivada, como si todos sus miedos se disiparán al saber que alguien estaba allí, sosteniendo parte de su Alma. Ella, no quería depender, aunque sabía que la magia del corazón entreteje hilos invisibles. Son hilos de plata bordados por la misma Luna, que era cómplice de su intimidad. Se maquillaba y se vestía de poema, tenía encajes hechos de palabra y colgantes de música. Su ser manifestaba plenitud. Todo era arte y profundidad. Descubrió que su ser pasional deseaba tener la dicha de compartir más tiempo, aunque la vida puso demasiadas trampas, llevándose el ser humano que la transformó. Ahora, ella reparte de todo lo aprendido, confecciona las palabras motivadoras, y abraza el momento. Si conoce a alguien no pierde la oportunidad de hacerlo visible con el respeto que esa persona se merece, honra la vida al “Brujo” que la visitó por un corto plazo de tiempo impregnando su corazón de sabiduría. No busca ganar méritos, solo quiere transmitir la importancia de que toda persona, al ser atendido con respeto, al creer que tiene “algo” que aportar a este plano existencial, hará lo máximo que pueda. La calidad que se ofrenda, cuando estimulas a un ser, a que sea lo mejor dentro de sus capacidades; eleva la vibración de su frecuencia, incluso surgen sanaciones. Como le pasó a la protagonista de la historia, siempre cargará con ciertas aflicciones físicas, pero el estímulo recibido con solo ser atendida por sus inquietudes, marcó un antes y un después en el 2017, que ahora continuará, con el cambio de plantilla de un 2018. Sentir lo esencial, vibrar con lo sencillo, hacer la diferencia, disfrutar el respiro de la vida, más allá de contemplar su belleza y seguir con éL; adentro, muy adentro… donde nadie pueda borrar, la huella. Haciendo de su existencia una eterna, para contar lo bonito que emergió en su vida…

~…falso brillo~

He estado tanto tiempo en la oscuridad, que mis ojos saben cuando des~lumbrar el umbral de mis propios Delirios. Estoy tanto tiempo Sola… que se descifrar los acertijos del Monte donde los Sabios Árboles hacen estruendo al estirar~se. Me aferro tanto a la vibración de las hojas cuando caen, que suelo temblar con ellas… voy haciendo mi hogar bajo el cielo, duermo con los grillos, y aullo con los lobos, camino descalza, para estar húmeda. Cuando salgo de ese mundo… me pinto de colores para no extrañar la esencia de la Tierra colorida, serena y llena de esplendor. Mis pupilas viven inundada de su belleza, mi corazón está impregnado de amor de su Selva. Estoy tan colmada de su esencia que me cuesta volver, con los Zombies de la Sociedad que están hambrientos de poder… Tengo ganas de solo sucumbir en sus ~a~d~e~n~t~r~o~, escuchando siempre el susurro de los Árboles, el gemido del Río, la pureza del Bosque… quiero vivir empapada del aliento de los Elementos… perder~me en sus profundidades y respirar de sus orgasmos, para no tener jamás que volver a la falsedad.

ARL

29 dic 2017

~…ella canta~

Al fondo, se escucha un radio a todo volumen y la voz de una mujer cantando con todo su ser. Yo desde mi baño la acompaño, no la conozco, pero me intriga saber porque siempre a la misma hora toca la misma canción y la canta con la misma emoción. Me genera un sentimiento hermoso, escucharla. Quizás por la ausencia de mi madre, es que recuerdo que cantaban, así de bonito. Cuanta ausencia en mi vida desde que no compartimos.

Quiero contarles que la canción dice; “Cuando no te queden lágrimas, cuando creas que es la última no vuelvas a caer es la hora de creer, porque tienes una vida más hasta la séptima, sálvate, sálvate ahí estaré.” Yo pienso que ella se lo canta a su hija, me da un poco de tristeza cuando la escucho. Quisiera acercarme a su puerta para decirle que cuando ella canta, así tan bonito se me hace un nudo en el ombligo. La verdad es que no me atrevo, ni encuentro la forma de acercarme, así que me encierro en el baño cantar y a llorar por eso de que mis lágrimas se pierdan entre el agua que cae de la ducha. Quizás necesito un abrazo y ella también, o quizás debo de ir a tocar su puerta o solo deba encender mi radio con otra canción. Para no seguir con todo esto… Pero algo dentro de mí, me dice que ella lo necesita tanto como yo. Es un grito desesperado el canto de ella, y el mío… Un llanto nostálgico a que mi madre me mire, arrulle o cante una canción tan bonita como esa.

Mientras tanto debo conformar con escuchar desde su radio y con su voz hermosa esta canción, que me aflora el sentimiento dormido que solo a través de la ducha con el agua abierta me atrevo a derramar unas lágrimas. Estas lágrimas convertidas en caricias para mi alma y quizás para la de ella también.

Simplemente Saudy ~_~.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑