Cuántico

Enredé mis manos en su cabello.
Desperté de un vuelo de fantasía.
Relincharon los adentros con ilusión.
Desamarrada de la esclavitud
que me poseía.
Con esta luna llena de Mayo,
acaricié los aullidos de los lobos perdidos.
Nos embriagamos
contando pétalos con los que nos adoramos.
Fui el lacayo del demonio
por tantos años, agradezco
mover el cuerpo en “pseudo~libertad”.
Hacerme voz para hacer justicia,
y denunciar la podredumbre de los necios.
Se abre el portal del cielo
te reciben los Ángeles desnudos,
porque para hablar palabras de sabiduría
no necesitas armamento físico.
Fluyes en el espíritu
contemplas la plenitud jamás sentida.
Puedes sentir
toda la oscuridad desprenderse…
Y solo entonces,
a empezado el viaje del destiempo
ó quizás la sincronía paralela.
Nunca se sabrá
porque la contradicción
te envía de regreso a la tierra.
En donde creemos en cuentos,
en druidas, en hechicería, y en bendiciones celestiales. 
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Mi amada…

Amaneció sutil
el viento no despeinaba.
El mar estaba pasivo,
se imponía el sol.
Su esplendor
deslumbrando la mirada.
En la arena
no habían rastros de huellas.
El cálido cuerpo
se estremecía, el tul caía.
Con el ir y venir
de las olas se sentían cosquillas.
Danza de pezones
cadencia excitante.
Soledad,
nos hicimos el amor
una y otra vez.
Hasta quedar
siendo granitos de sal del caribe.

•Signo lingüístico•

Enamora los puntos
con inteligencia.
Escribe los suspensos
en el borde de sus labios,
que destilen los poros.
Usa los signos de interrogación,
para abrir el dique que mueve,
y domina las entrañas.
Recrea el lenguaje del tacto,
en el instante que aparecen
los signos de exclamación.
Los versos se desenredan
en la curva de las letras viajeras,
sobre la silueta que hacen
eternidades en las caderas.
Añade diéresis
sin sentir vergüenza,
que cada gemidos sea ungido
por un punto y coma;
que enaltezca la pausa celestial.
No finalices…,
sin antes volver a embestir la lujuria
con notoriedad y expresión.

~Proclamar~

Fumé el vapor
de su aliento.
Estridente
nota musical
deshacía
las ansias inquietas.
Sollozos inesperados
recaen sobre los placeres
de sus pezones estimulados.
Exquisita lascivia brote
de cuerpos hambrientos.
Dos féminas,
difuminando los tabúes,
al ritmo del director de la orquesta.

Bravía

(. . .)
Vientre efervescente
embriagado de espuma
zarpazos impulsivos
vesania indómita.
Nevisca diluida
pálpitos vitalicios
besos estrellados
infinitamente eclipsados.

•Síndrome de Estocolmo• ~participación en concurso literario~

(. . .)
Entristecida en las ataduras y dominio
que azotaba su lengua sobre mi piel.
Cada día el agravio era más punzante,
desgarrando el sutil sentir
que alguna vez emergió de mis entrañas.
Oscuro y turbio
Oscuro y turbio
… desmerecía los destellos de mi mirada,
empujando mis emociones al pozo,
me volvía más prisionera de sus maltratos.
El día que cambie mi sollozo por risa,
empecé a enamorarme de las despiadadas
pesadillas que me hacía pasar.
Rogaba libertad a base de mentiras,
lo perverso me podía.
Fingía cuando me azotaba
que sus daños aún me dolían.
Mientras que en mi interior celebraba.
En mi mente repetía…
Oscuro y turbio
Oscuro y turbio
Me habitaba el descaro
todo un baile infernal,
y las ganas asiduas de sobrevivirle,
no existía gusto sin sudor y sangre.
Me hice adicta de la sal
cuando destrozaba mis labios.
Mi opresor se debilitaba;
a mi la rabia, el odio, junto con la demencia me crecía.
Le veía llegar rápidamente empezaba…
Oscuro y turbio
Oscuro y turbio
Me urgía sufrir y
derramar mi potencia en líquidos…
Renacía  obtusa y ruin.
Le arrullaba con melodía eufórica;
Oscuro y turbio
Oscuro y turbio
Su perdición empoderaba mi mundo,
le vi acongojado entre mis carcajadas,
y susurros en los que entonaba;
Oscuro y turbio
Rindo homenaje a su muerte,
porque hace algún tiempo atrás,
fue la dicha de mis lamentos.

•Nublada e inmortal•

A la espera de la caída del sol,
un día nublado hace que el atardecer
sea más entretenido e interesante.
Se muestra de colores rojizos,
diferentes amarillos detrás
de nubes pomposas de color gris oscuro.
Algunos destellos de luz
se dibujan en el firmamento,
parece que van abriendo paso a lo majestuoso.
Contemplo el vaivén de las olas,
un té caliente hecho al fogón.
Se escuchan voces a lo lejos juegan,
igual que el viento con la arena,
las olas rompen al compás de la risa de los niños.
Se difumina la espuma,
estoy sin parpadear,
porque sería un sacrilegio
perderme la belleza de la naturaleza.
Es un instante muy corto,
al que acostumbro ir sola.
Al despedirse el astro
me sumerjo en la oscuridad.
Entrecierro los ojos,
beso mis adentros,
respiro la serenidad, todos se marchan.
Desvisto las ansias
de mis deseos más profundos,
enajenada del mundo.
~Me deleito…, ¡me dis~fru~to!~
Con la esencia de mi feminidad
en todo mi esplendor,
el ardor de mis pliegues me consumen.
El fuego arrasa con espontaneidad.
Soy la esencia fugaz,
en el que decido hacerme etérea,
y eternizarme en otra noche nublada.

Anoche morí

Los paquetes de pastillas
estaban destrozados.
Profundo letargo
no parecía respirar.
Bache de sangre
rodeaba la escena.
Triste versos grabado
con la voz torcida,
se repetían en bucle….
Todo el desastre.
Tétrico mal oliente lugar,
desconcierto en el cual nadie
quisiera despertar.
En la tesitura del fiscal
se enuncia,
 la muerte cerebral.

~Eco~

Todo se parece
un poco ha aquello vivido.
No se desprende el tiempo,
como tampoco las cicatrices.
Se complacen en convivir,
hasta el último día.
Todos somos un poco
de aquel con quienes hemos compartido.
Somos resonancia,
siempre nos quedamos con lo que nos sirve,
y lo que no…,
también nos ayudó para saber el límite.
Así qué…,
la desgracia también suma,
lo único que resta,
es el día que el cuerpo se detiene…
Dejando atrás el latido
que le dio existencia,
y esencia a nuestra vida.

•Infortunio•

Muro descascarado
ensangrentado.
Desdibujado
aún así contiene su miseria.
El tic~tac herido…,
mutismo trasgredido.
Estrategia falsa del poder…,
mente suprema doblegando al inferior.
El pueblo olvidó doblar las rodillas,
 se cansaron de mendigarle.
Ahora el odio crece
ferviente en el núcleo.
Los corderos se revelaron,
en su honor desparraman vísceras.
Intestino se esparcen,
como pulpos soltando su tienta para huir.
Son medusas fuera del océano,
desvirtuadas en un mundo indiferente.
El respiro sagrado ha sido fracturado;
se humilló, y no ha recibido la piedad.
Será que la misericordia
es solo para los elegidos…
¡Malditos, malditos!
(. . .)
no vaguen en nombre de la justicia,
ni del amor.
Los ciudadanos se mueren.

 

Somos cómplice silenciados,
que sonreímos con el morbo que nos posee.

En el reflejo…

Me precipité, a ver el reflejo de su belleza, pero se desvaneció.
Una voz, rasposa de esas que te dejan saber que llevan tiempo en esta existencia.
Pregunta; ¿qué ves?
A una persona con pobre autoestima, no le gusta  responder esta pregunta… Porque la bruma mental puede aparecer.
Entonces, puedes contestar; ¿qué son tus versos, de dónde nacen?
Inmensidad del sentir,
la conjugación del dolor, y la alegría.
La pasión desmedida
y el desequilibrio, todo lo incierto.
El torrente que me mueve,
las palabras encajadas en mis emociones,
mi feminidad herida.
Los versos son todo lo que arde;
y ruge en el silencio de mi infierno.
La danza que no puedo realizar…,
la belleza en la expresión del llanto sin fin.
El cúmulo de agonía,
un desierto agrietado,
un bombeo que duele en cada respiro.
Un aleteo de pestañas húmedas,
que se quiebran a su paso.
También es…,
la gratitud del quebranto de ser quien soy…
Entonces, ya te puedes ver…, ¡esa eres tú!

•Demencia del músico•

Las notas musicales,
se incrustaron entre cada vértebra.
Su vibración es estímulo.
Impacto inclemente, todo un frenesí.
Cada inhalación forja esperanza.
Los poros desprenden su sabor
agri~dulce; paladar hambriento.
El deseo musical incrustado en las costillas,
el cuello tiembla junto con los trastes…
Las corcheas encajadas en la pelvis
y la semicorchea internada en los pliegues.
El placer brota al compás de los arpegio.
Danza acústica en la amígdala del músico.

Diluir

(. . .)
al pronunciar su nombre
re~sequedad en la garganta.
Aparta la mordaza,
le humedeces sus quejidos…
Los pezones re~escriben
el placer sobre su piel.
Balbucean al compás
de sus contoneos.
Su cuerpo de fuego canta.
Las manos embisten sus anhelos.
El pálpito cuasi perfecto
en la hondura.
 Deshacen los ardores,
se desvanece la escarcha.
Enraízan la respiración,
y el deseo de morir juntos.

•Subordinada por el enigma•

Años siendo cuenca de su semen.
Tragando espuma, veneno que
hacia hoguera en mi vasija fértil.

El odio agrieta, y deja el alma inerte.
Porque los demonios al morir adentro,
se vuelven zombis en las entrañas.

Renacen aturdidos,
entre lo clandestino y fugaz.
Con el tiempo carcome los huesos,
el tuétano queda seco.

Se pude escuchar los alaridos
de los pequeños seres que no lograron cruzar,
sin contemplación, pérfidos de un mundo incierto,
pero que aun así, sigue siendo poderoso.

Los ojos eran tutela de lo violento.
Acertijos desequilibrados,
nos mordíamos los labios
bajos risas sangrientas,
tal cual culto satánico.

Locura adherida
desmedidas de un sentir
cruel al que lo adentre.
Al final, no son los otros…,

¡Soy yo!

Hija de Satán que reniego
la existencia de lo glorioso
por tener todos sus hijos,
podridos en mi interior.

He parido la furia siniestra del desasosiego,
la amargura del desprecio,
las habladurías de su lengua nociva.

Las burlas que arroja sobre mis cicatrices
escupiendo hiel en mi espalda.

Todo su ácido me consume.

Quiero que quede claro;
a sus malditos pensamientos me entregué.

Soy la furia disfrazada de mujer.
Soy la perversidad con antifaz de amabilidad.
Soy la perra que lamí su miembro por décadas.

La que bebió de su saliva, y viajo en sus vaivenes,
sobre su pelvis cabalgue hacia la perdición.

Mi virginidad se bautizó en sus aposentos,
blasfemando las palabras divinas mientras
me clavaba el puñal en el que ardíamos.

Me arrodillé a suplicar clemencia,
con desprecio me condenaba al silencio ciego.

Sollocé la arrogancia abriendo
mis penurias frente a su ser,
para darle el placer de verme vencida.

Fui la sierva de un peón con miserias en el espíritu.

•~…encrespado~•

Entre su cuerpo, y mis caderas.

Un espacio diminuto entre los respiros.

El contoneo habitando la atmósfera.

Mis senos se empoderan con su lengua.

La humedad de mis labios rozan zonas oscuras.

Nuestro vaivenes son convulsiones inexactas.

(. . .) cada poro supurando la miel del placer.

~pal~pi~tan~do~

El gimoteo ardor de nuestras lujuria, algarabía extasiada.

Encrespada embestida en los tumultos del jadeo.

Orgasmo saturado de la oscilación.

•Rabioso y mortal•

… Sembraron semillas de un árbol,
en mis adentros.
(…) me rompe, cada cierto tiempo,
para abrirse paso y echar raíces…
¡Más profundas!
Me vuelve a hacer trizas…
Me desbarata,
 se asegura de hacer aullar los nombres,
de cada una de las personas,
que han tocado mi vida.
Mi tronco, no es frágil…
Por tanto,  las raíces que salen de mi
médula espinal, deben ir más hondo…
Crecer hasta dejarme paralizada.
En el compás de mis días…
¡Para Florecer y Vivir!
Me sembraron con furias…
Llantos; arrebatos internos.
Y van surgiendo, brotes externos…
Estoy Agrietada, con la piel de cascarón
arrugado…
Con las entrañas bien ceñidas.
Si me tajeas, para dejar tu huella en mi tallo,
me podrías palpar claramente…
Sentiras mi aroma…,
y al observar mi corteza,
brotará el zumo de mis lágrimas de leche.
Te conectarás con mi Espíritu…
~ Rabioso y Mortal ~
Seremos reflejos en un instante…
En el que me respirarás y habré de respirarte…
En ese momento misterioso,
que vislumbra lo eterno y  lo fugaz,
tendrás en tus manos, el hacha…
Te miraré sin júbilo, ni vergüenza…
Me dormiré con el soplo de la brisa;
con el sonido de mis hojas…
Con la risa de algún niño, perpetuada en mi alma…
En esos juegos de mi sombra…
Rodeada de amantes, esperando el atardecer…
¡Y estoy, lista…! 
 
Esperando ser podada de mis plagas… 
 
De mis apegos… De mis gritos.
(…) al fin, seré Libre, de éste Maldito Dolor.
Qué me hace suicidarme y renacer cada ciertos días…

•Defunción•

Semillas de un árbol
el cual envejeció acelerado.
Marcado por la sequía
de un jardín donde la lluvia
nunca nutrió.
Hambre de conocimiento,
abrumado por los vientos violentos,
que perforan su ser.
Balbuceaba monosílabos
a penas entendibles,
sangran sus ramas ya moradas.
Sus raíces sedientas,
sombras perturbadoras.
Las mentiras secaron
el entusiasmo por sanar.
Sus hojas caen
sobre lo que será su tumba.
Inaplazable instante,
el calendario ya tiene
la fecha elegida.
No tiene escapatoria las marionetas,
le ahorcan con sus propias siluetas.
Su pérfido sentir es la locura que le posee.
El ansiado beso de la muerte,
supura en sus vísceras inmunes al dolor.
Desde el borde de mi cama,
con la habitación helada,
me despido de su vida; y de la mía.
Inyectan el veneno
en mis venas,
sin reparo le sonrió,
al escuchar la sierra
que talará su tronco.

•Suplicio•

Desconozco si hago sacrilegio
al no enaltecer tu “vida” o tu “muerte”.
Algún tiempo atrás lo hice,
ahora no me llena, no lo siento.
No creo en la crucifixión
como acto de bondad de tu grandeza.
Mucho menos lo que hemos
hecho los humanos en tu honor.
La prestación al odio,
la incitación en tu nombre,
como quiera que te hagan llamar.
Quiero pensar que no necesitas
de estos sacrificios o “falsedad”
de unos días…
Que prefieres que nosotros
desde nuestra humanidad
la demostremos con el día a día.
Aceptando la equivocación,
como fuego redentor para evocar
cambios profundos en nuestros adentros.
Por ende, con los demás…,
entiéndase en el “prójimo”.

•Galope•

Cabalgata onírica…

Se escapó de un cuento.

Subió a su unicornio

re~creando la magia.

Le adornan pétalos rojos,

igual que la pasión de sus encantos.

Va hechizando al mundo

con su dulce voz.

Cabalga dentro de la poesía

que nace de su corazón.

~…sombría~

En la pasarela,
va altanera la sombra.
Engañando con su altivez,
escondiendo el miedo.
No tiene peso,
pero el cuerpo que le refleja
está exhausto.
Mira sus figuras
construidas de lesiones,
sin cicatrices que se le denoten.
Es un misterio
cuando transitan las horas,
y se va desvaneciendo.
Aunque la luz artificial
la haga notable,
sabe que está allí.
También lo sabes tú,
¿puede desaparecer?
Gran acertijo,
ella, se burla de las
re~creaciones mentales.
Por más que intentes alejarla,
 al mínimo resplandor aparecerá.

~Ondea la noche~

Escarcha en plena arena.
(. . .)
aguas cristalinas contoneando
su angelical ser.
Brizna sutil empapando…,
el aliento.
Multi~colores,
en los multi~versos.
Sublime oleada,
trae consigo la noche.
Un cuarto creciente de Luna,
entretenida con las estrellas.
Que hacen coro celestial,
en el vaivén de los suspiros…

•Sus años de plata•

Besar la palabra intrínseca
que sale de su pecho.
Acariciar el tiempo
que se manifiesta en su rostro,
en sus manos.
Cada arruga,
una batalla ganada a la vida.
Ese respiro que compartimos
al vernos a los ojos y perdernos.
Su elocuente sonrisa,
viajera de sus años.
Memoria implacable,
todo su cabello blanco le adorna
con elegancia cada uno de sus años.
Sus abrazos son sutiles regazos
que contemplan la sabiduría.
Su piel delicada ya tiznada,
sus ojos claros perdidos
entre los párpados caídos.
Su voz estrujada
por el paso de su existencia.
Es una maravilla
que mis oídos le escuchen,
es una delicia acariciarle.
Poder respirar de su mismo aire;
agradecido y bendecido.

~Gestar~

Después de estimular
el alma, desnudé los ojos.
Adentré los labios, sin saliva
en el respiro de la frescura.
El aroma, y el color lila.
Los parpadeos gemían
susurrando a los lagrimales.
El contoneo se escurría
al son de las caricias
inquietas y tímidas.
Llegó el sollozo
de la primavera,
vestida de verde.
Y
(. . .)
arrullé su tallo marrón.

•En la arboleda•

Los espíritus se presentaron esta tarde gris.

Enunciando los deseos de la noche.

Neblina; lluvia, relámpagos, y un bosque hambriento.

Anhelos de lo místico, los Druidas junto con los árboles se preparan.

Los necromances están bebiendo de la sangre de los sabios.

El portal del manantial está abierto, para que las sirenas puedan danzar.

Se habla en lenguas sagradas…, antiguos símbolos girarán en el firmamento.

Caricias, aleteo tierno de hadas, defile de duendes haciendo travesuras.

Las hechiceras esta noche, solo bendecirán la grandeza de la naturaleza.

•Estancia•

Despliegue del cuerpo,
instante de lo etéreo.
Manjar, geometría deformada.
El peso de unas horas ausentes.
Extraviada en un mundo peculiar;
la duda, el desgarro.
La estancia de las pesadillas.
Treinta y tres horas de un coma
parcial, luchando en volver o quedarse.
Estrangulada,
un registro de lunas ausentes.
Gritos ensordecedores en un alma muerta.
De humo la lengua, marañas entretejidas.
Austeridad del desahucio
implícito en el cuerpo
errante de caricias.
Los labios entre abiertos
sin palabras encajadas en los dientes.
Dos huecos en el rostro, ya no existe pupilas.
El parásito se ha comido el minúsculo cerebro
que suscitó tanta guerra.

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