~Eco~

Todo se parece
un poco ha aquello vivido.
No se desprende el tiempo,
como tampoco las cicatrices.
Se complacen en convivir,
hasta el último día.
Todos somos un poco
de aquel con quienes hemos compartido.
Somos resonancia,
siempre nos quedamos con lo que nos sirve,
y lo que no…,
también nos ayudó para saber el límite.
Así qué…,
la desgracia también suma,
lo único que resta,
es el día que el cuerpo se detiene…
Dejando atrás el latido
que le dio existencia,
y esencia a nuestra vida.
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~…Ecos Almicos~

Ráfagas, llenas de ecos que gritan nombres.
Rayos y truenos haciendo estruendos en el interior.
Todo quebrado, devastado por los adioses repentinos.
Miserable sentir entra en mi alma; me acorrala y me dice: “desaparece”. 
Todo es movimiento, la vida, los ciclos, y yo tan necia y apegada.
Tan ingenua y aferrada, me tambaleo como el bambú golpeado por el viento.
Mi ser solloza, se escucha cuando se parte, debilitadas mis ramas, caigo de muy alto…
Es la madera de mi bambua, la que se clava en mi corazón, aunque dolido maltratado por el ritmo de las ausencia, sigue latiendo. 
Vuelvo a rogarle, a la brisa que no me traiga llantos…
Ni almas ajenas, que ya con mis muertos y sus muertos tenemos el cementerio, almico repleto. 

~Aileen~
Foto colaboración de Vestio.
7 de septiembre de 2017

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