Agallas

No me defienda, no se haga el valiente creyendo que estoy indefensa.
No se detenga a colocarse la capa.
No venga a montar un teatro de lo que puede hacer por mi… ¡a la mierda!
Le mostraré de que está hecho el calibre de mi latido.
¿Piensa quedarse a observar la erupción rabiosa?
Tenga mucho cuidado…
No intente cuartear, no puede hablar de mi, así no le crecerá nada…, ni su ego, ni su carácter.
Puede venir con su rebaño contra mí… y no me dejaré vencer.
Hágale un favor al mundo…, quítese las etiquetas de súper héroe…, que se le han caído los calzoncillos (por no decir los cojones).
Hágale un bien a la vida, deje de  usar fragmentos de cuentos que ni usted mismo se  cree.
Respire lejos de mi…
Lo menos que necesito en mi camino es alguien que actúa bajo la línea de la falsedad.
Para morder tengo mis propios dientes, para aplastar tengo mi fuerza, y para renunciar no necesito de sus aires de grandeza.
Tengo lista las garras, las agallas y la armadura que hice con el puñal que me clavó en el pálpito.
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~Estelas en los chakras~

(. . .)
mordiendo tus vórtices.
Adentrándome a lo profundo,
me sumerjo en ti, y más
majestuosidad encuentro.
Los Dioses se compenetraron
en el instante que decidieron
hacer el amor, y con exquisito
placer crearte.
Te tallaron con mucha Sensibilidad.
Giro mis dedos en cada uno de tus
centros vibrantes…,
justo en donde siente tu cuerpo.
(. . .)
Voy re~escribiendo
la historia que se había
quedado inconclusa,
¡el latido!
(. . .)
Aros de luz,
pálpitos de tu estrella
brillando en el vientre…
Emergen dos capullos
de mi pecho destilan
aroma para ti…
¡Vida!
Humedeceré tus labios,
entre~abiertos derramaré
sobre en ellos savia,
embriaguez de tu sexo.
Hasta que tus jadeos
solo pronuncien mi nombre…

Mi amada…

Amaneció sutil
el viento no despeinaba.
El mar estaba pasivo,
se imponía el sol.
Su esplendor
deslumbrando la mirada.
En la arena
no habían rastros de huellas.
El cálido cuerpo
se estremecía, el tul caía.
Con el ir y venir
de las olas se sentían cosquillas.
Danza de pezones
cadencia excitante.
Soledad,
nos hicimos el amor
una y otra vez.
Hasta quedar
siendo granitos de sal del caribe.

Diluir

(. . .)
al pronunciar su nombre
re~sequedad en la garganta.
Aparta la mordaza,
le humedeces sus quejidos…
Los pezones re~escriben
el placer sobre su piel.
Balbucean al compás
de sus contoneos.
Su cuerpo de fuego canta.
Las manos embisten sus anhelos.
El pálpito cuasi perfecto
en la hondura.
 Deshacen los ardores,
se desvanece la escarcha.
Enraízan la respiración,
y el deseo de morir juntos.

•Imaginario Nefasto•

A los quince años, le salió una protuberancia en el vientre. Con el tiempo se fue formando más claro, no era un tumor. Era algo amorfo, aunque parecía tener vida; sentía, hablaba… Exigía, nadie era testigo de las maldades que le proporcionaba; le mordía los órganos. Ella, de apoco se moría en agonía, se había enamorado de su verdugo.

•~Memorias para Daniel Dickson~•

Se escriben cartas bajo un árbol, o con el susurro del mar, también se escriben cartas a los pies de una montaña o en su cima. Se pueden escribir cartas en la intimidad de tu hogar… y algunas ocasiones muy rara vez; escribes visualizándote sobre una nube bien cerca del Cielo. A veces empiezas una carta con un; “estimado o querido, a quien pueda interesar” o simplemente le colocas de cabecera el nombre de la persona… Los nombres son como la energía misma, llevan la Esencia de la persona por eso al mencionar: Daniel Dickson o como les decimos los que con cariños los que le rodeamos Dani. Automáticamente mi ser lo relaciona su nombre con Elocuencia; Alegría, con Vida, Sabiduría e Inteligencia. Hay personas que marcan un ritmo interior como un compás, y esa es la Huella Eterna que dejan en ti… Se aprende de quienes admiras, yo he aprendido de muchas personas en esta vida, pero algunas tengo que resaltarlas en Mayúsculascon Marcadores de Colores… Daniel es un Ser Humano Increíble! Mis padres me enseñaron a quererlo, como parte de mi familia, también me enseñaron que, aunque son personas totalmente diferente, el Amor dispone buenas formas que entrelazan la amistad para siempre… ¡Gracias por la amistad que les has ofrendado a mis padres! La Tolerancia de Dani es otra de las cualidades hacen de él una persona Especial. Tiene la entereza para dirigirse a toda persona con el Respeto que se merece, tiene un Cerebro Privilegiado. Hablar con él es como entrar a una Biblioteca con anotaciones de frases y fechas destacadas. Es una persona rica en su interior, como un Museo lleno de Historia y Detalles Memorables, es una persona que, si no te abraza físicamente, te abraza y te sostiene con Palabras, con una Sonrisa, ofrece su tiempo a escuchar con atención. Su sentido del humor, y esa forma de dirigir las emociones hacia lo Positivo es lo que yo llamo ¡Un buen Líder Espiritual…! de los grandes de verdad, de esos que con sus acciones te demuestra donde está la Grandeza del Espíritu. Alguien que se entrega al otro con una disposición sorprendente, pero todo lo de Dani es así Sobresaliente. Hay personas que las llevas siempre contigo, aparecen en un instante en tu recuerdo, y siempre sin importar la situación te arrancan sonrisas, buenos pensamientos. Judith su pareja es el complemento perfecto, ambos son Arte, lo que yo llamo tener Magia en el Alma, son mis mentores, pues siempre recuerdo con cariño sus Enseñanzas, el Amor que me han brindado siempre, desde una calidez que mi Ser jamás encontrará, sino es con ellos… Esta carta la escribo desde una nube, que me acaricia recordándome lo Efímera que todo puede llegar hacer…, que siempre se transformará distinta para inspirarme con la Gratitud que posee mi Corazón, con aquellos que Abrazan mi Esencia. 

¡Con Amor, Respeto y Verdad!

Aileen Rivera Lasso (Saudy) 

5: 49 am 

8 de diciembre de 2016 

•Segundo acto•

Escucho la balada que sale de tu voz.

El misterio engendrado en tu lengua,

despeina mis respiros.

En la sonoridad de tu latido se estremece

mi verticalidad.

Haz hecho percusión en mis caderas,

tu ritmo tropical apretuja mis ovarios.

~…ofrendar plantas~

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Después de estar fuera, al llegar a casa…, me reciben mis mascotas. Eso siempre da alegría, aunque en el ultimo tiempo, no he sido precisamente la mejor con ellos. Entre poner mi atención y debilidades humanas, perderme más que encontrarme, les he fallado. Lo bueno es que aun tienen vida, y yo también, así que lo haré mejor (eso espero). Antes de mi primera operación, no era que regalara mucho, siempre me ha parecido tonto desperdiciar el dinero en regalos. Cuando el mejor regalo es la calidad de tiempo que puedas ofrendarle a un ser humano. Recuerdo que en esa primera operación todo era olor a muerte, excepto mis plantas y mascotas que parecían crecer, y estar en pleno disfrute. Así fue como crecieron las plantas frente a mi ficus rescatado de una inundación, al cual también le escrito a él, y tengo la promesa de algún día liberarlo en la tierra ya que esta en un tiesto. Bueno, gracias a las plantas y a esos seres adorables, me dije que regalaría vida cuando sintiera que quisiera regalarle a alguien. Y no hablaba de donar sangre, que también es una manera de regalar vida. Si no que me refería a mi jardín, regalar alguna planta, entre las que destaca el Aloe (sábila) y el Alcanfor. Así es como comienza grandes anécdotas. Entre las pocas personas que me visitaban les llamaba la atención la belleza de mi pequeño jardín, así que dejaba que eligieran entre esas dos cual querían, ya que estaban radiantes y llenas de “retoños”. Siempre haciendo la advertencia que la planta tenían que sentirla como parte de ellos, y lo más importante tenían que pedirle permiso ya que están vivas. Casi todos dicen; ¡ay Aileen, por favor! A lo que yo respondo: si no pides permiso, no te la puedes llevar. Y así unas seis plantas andan en otros hogares, y da gusto cuando llego a casa y mis mascotas me reciben, también da gusto ver que el jardín sobrevive a mis tempestades. Lo que mas me impresiona es cuando me mandan un mensaje, con una foto para que observe lo grande que esta y la vitalidad que tienen algunos de esos retoños que fueron elegidos, y sobre todo respetados al momento de ser ofrendados a otro ser humano. He dado otras cosas que para mi también simbolizan vida, siendo estos materiales, pero que sirven en función para que otros se retro~alimenten y tengan posibilidades, aun cuando yo misma carezco de muchas cosas materiales. Eso sí, jamás nada tendrá comparación, por lo mismo mantengo la promesa de regalar plantas de mi pequeño jardín.

La fotografía es la muestra del crecimiento de una de ellas…, es maravilloso.

~…cicatrices~

Las cicatrices en su cuerpo eran senderos turbios de una vida desdichada. Se alejo del mundo buscando encontrar fortaleza, sollozo con el bosque. Quién no ha conocido las riendas de la desgracia, sintiendo la oscuridad en el medio del pecho, donde nacen los respiros. Acaso existe un ser humano lejos de la lágrima que crece en un latido sublime. En alguna ocasión hemos caído sin remanso, ni alivio. Sin poder ocultar la sangre. Muchas ocasiones se anda con la sonrisa, como si fueran cosquillas en las costillas. Existen imágenes que no se pueden descifrar, aunque las mires, pues están llenas de podredumbre y desolación. Cuando el ser traspasa el umbral del dolor emocional y todo lo lóbrego acaba, nace la intensidad de volver a re~nacer. Cuando se están enterrando parte del cuerpo a la tierra, y los gusanos se empiezan a subir la piel, adentrándose por los poros es cuando todo resurge. No hay desolación mas grande que perderse de uno mismo. Querer a otros parece suficiente, hasta que el abandono, y los desacuerdos llegan, si lo diste todo hasta el punto de quedar sediento. Tendrás que buscar la fuente, y jamás caerá colmada de bendición sin rascar la demencia. El espejismo más grande es aquel en el que no puedes visualizar tu sombra, se tienen que agudizar los sentidos. Cuando los temblores no te permiten estar de pie, empiezas sentir parte de tu cuerpo que habías olvidado que existían. Al tenerlas que apoyar contra el suelo, y las paredes, te colocas de rodillas, pero te vuelves a caer. Crees que tienes garras en las manos, para utilizar la fuerza bruta. Al igual que haces para salvar a un ser querido, te sale la vitalidad, te sacudes el fango, te vuelves un salvaje de la sobrevivencia; te escupes sobre las heridas, orinas allí para dejar el rastro, y saber bien de donde has salido. Te paras sin armadura en plena desnudez de tus entrañas, no hay mejor momento para reconciliarse con el cuerpo, y el espíritu. Te prometes que tus cicatrices se volverán la potencia, aprendiste a ver la luz sin que se encendiera una vela. Avanzaste solo con el sentir aun cuando todo estaba denso y habitaba el desgarro. Ahora tienes la luz en tu tacto y la grandeza para no retroceder nunca más.

•~…bruma marina~•

Respira la noche embriagando su interior.

Esta noche los pies dejan huellas en la arena.

Sal en el paladar, bruma marina, espuma como destellos de luz.

Marejadas que van y vienen, la luna entusiasta en su fase creciente.

Los amantes haciendo hoguera con sus cuerpos.

Estrellas titilando entre los gemidos, hurgando más y más adentro.

~º…hormigas y cangrejosº~

Tumbada en la tierra escuchando su respiro.

El firmamento coloreando el crepúsculo.

Fuerte brisa revolotea con entusiasmo.

El vaivén del oleaje es exquisito, su aroma y su sabor a sal.

Las hormigas desfilan a mi lado, les cuento.

De los parajes incompletos y de los desaciertos.

Los cangrejos corren en paralelo, al mínimo movimiento hacen su cueva.

Desde afuera quisiera adentrarme más y más…, al susurro de Gaia.

~º…sombraº~

De todas las fábulas improvisadas, me quedo con las tuyas.

Brotes de un campo fértil…, te colmaron de medallas en honor a la literatura.

Esencia que no necesita ser magnificada, todo quedo sobre las ranuras de los árboles.

Rayos de sol en la cúpula de la dicha, revoloteo de aves haciendo sinfonía.

Tú…, ramificado y perfecto, con todo el tiempo escrito, purificando el aire que respiro.

Debajo de una gran sombra, hay una gran sabiduría.

~…cambio de médico~

Llegamos a la clínica para el estudio de las “agujas”. Le cargaba los resultados a mi amiga, en lo que ella llenaba su récord médico. Cuando me ve en el último lugar me dice; – vente aquí, me hace un espacio, recibiéndome con el brazo echado. Las doñas en la sala nos observaron y me acurruqué en su cuello, porque tenía sueño, dolor y muchos sentimientos. Mi amiga al ver cómo nos miraban se separó… Cuando le tocó su turno ella preguntó si yo podía pasar con ella… y dijeron es pequeño, pero si quieres… La llamaron por su nombre diciéndole pase con su compañera. Al entrar al ratito llegó el Doctor, no me saludó hasta que me puse de pie, y vio mi dificultad física entonces dice; -…pero usted que queda de ella-, (mirando por encima de sus gafas) … mi pausa -a m i g a- … se escucha a mi amiga desde el fondo de la camilla decir; “amigas desde la infancia” (con la voz más fresa) … mi pausa seguía… ahí como puñal en mi vagina… Él voltea, (vuelve a observarme por encima de sus gafas) …,de arriba a abajo entiendo, que eso le cueste por mi tamaño, y dice; -“o sea que no es su hermana, ni familia. Que cosa…, y las dos con el mismo problema en la misma pierna”. Lo que si deberían hacer las dos…, es ir a la Nutricionista.

Al parecer, compartimos un evidente problemas más que no es el de la espalda, los nervios pinchados…

~…todo por un cachorro~ (ejercicio de escribir memorias)

Mi madre siempre reunía a todos los jóvenes de la calle en su casa. Con tal de mantenerlos entretenidos y lejos del peligro de las calles, tenía juegos de mesa y a veces hasta se inventaba el juego del mini “show”. También preparaba café, sándwiches y dulces. Mi hermano, que para la época ya era adolescente, disfrutaba también de esas reuniones junto a los vecinos. Él también se zambullía en una de esas piscinas plásticas. Recuerdo que mi padre abrió un hoyo en la tierra y allí metió la piscina, porque decía que éramos unos salvajes y así duraría más. En fin, todos gozaban de estar en casa de Chencho y Chencha o de Gugo y Guga, como le llamaban a mis padres.

Siempre fui distraída, así que me costaba estar en contacto con todos los muchachos de la calle. En cambio, mi hermano tenía mucho carisma. Como era bien enamorao’, las chicas solo se acercaban a mí para que él les hiciera caso. Mi hermano también sacaba provecho de mí. Cuando quería tener más de una novia, me usaba para entrenarlas en lo que él hacía sus travesuras.

En ocasiones salíamos en grupos de vecinos para hacer camping o ir a la playa, algún parque o llegar a casa de mi tía en el campo. Todos los fines de semana era una actividad diferente: participar en el Club 4-H, celebrar una actividad con vecinos y amistades de mis padres o practicar actividades que me aceleraban la adrenalina, como la vez que me subí a las dunas de Isabela en “planchas”. Como mi papá conducía un camión para una compañía, a veces me buscaba a la escuela y nos íbamos para Ponce o para Mayagüez, o algún otro pueblo distante al que llegábamos ya de noche. A él le encantaba comprar pollo de KFC en estos viajes. Por eso, hasta el día de hoy, el olor a pollo frito me recuerda compartir con mi papá.

Cuando nos íbamos al campo allá compartíamos con mis tíos. Titi Sonia siempre tenía una actividad para nosotros, mientras el tío Papo nos tenía una buena dosis de chistes. Mis primos Frank y David siempre nos recibían con mucho cariño. Para aquel tiempo la quebrada no estaba seca como ahora, así que los visitábamos frecuentemente. Todos siempre iban a lanzarse a la quebrada desde el punto más alto. Yo siempre quería, pero me decía que no… Uno de esos días todos estaban saltando a la quebrada mientras gritaban nombres. A pesar de que mi papá me dijo que no me lanzara, de repente salí corriendo y dije: “Juan Ponce de León”. ¡Pum! Caí fuera del agua y me estrellé sobre una roca. Mientras mi papá me regañaba, yo no me atrevía ni a llorar. Sentía más que dolor vergüenza de no haber llegado al agua. Este recuerdo aún me provoca risa.

En el campo teníamos muchas experiencias. También recuerdo que mis primos tenían motoras. Mi hermano se iba con ellos a correrlas, pero, como yo era menor y la única nena, siempre querían que me quedara y mis padres terminaban sin dejarme ir. Otro día también de rebeldía me subí tras ellos en la bicicleta y me caí también. Esa vez terminé encajada en los alambres de púas de la casa. Mi madre gritaba histérica y yo veía salir la sangre por mi costado. Otra vez lo que sentía era vergüenza de no haberlo hecho bien. Así me pasó otras tantas veces. Yo quería sentirme parte de ellos, aunque ninguno quería jugar con las muñecas Barbie. Mi primo Franky era el único que siempre sacaba un poco de tiempo para jugar con “la nena”. Él siempre ha sido una persona cariñosa, aparte era el mayor de todos. Era divertido compartir con ellos, aunque mi hermano me hacía muchas maldades y siempre quería que me quedara en la casa, mientras ellos salían a correr o a jugar al escondite, a la guerra o tira y tápate. En las veces que me dejaban ir con ellos mi hermano siempre me tomaba de rehén. En una ocasión me ató de un árbol. Yo gritaba como una loca porque había una vaca muy cerca y yo tenía miedo de que me fuera hacer algo. Esa vez mi primo Franky, que siempre me salvaba de todas esas maldades, se había tardado en encontrarme. Pero al final mi hermano conseguía que yo viera sus maldades como una diversión y no como algo que fuera para hacerme daño. No me molestaba, porque yo quería ser como ellos.

Esto me llevaba a un recuerdo de un día en el patio de mi casa tras el final de una de nuestras muchas actividades. Yo tenía seis años. Recuerdo que me podía ver en los ojos grandes como dos canicas azul cielo de Tony. Su piel era perfectamente blanca, iluminada también por su pelo oscuro. Tony era un niño muy atrevido, por eso me gustaba mirarlo todo el tiempo, pensando en que yo podía ser tan atrevida como él. Ese día recuerdo que todos se iban a sus casas cuando él me dijo: “Mi perra parió, ¿quieres un perrito?”. Yo le grité que sí emocionada. Entonces, me explicó: “Solo tenemos que besarnos si lo quieres”. Mis ojos estallaron en lágrimas y mi cuerpo temblaba: el nene más lindo de toda la calle quería un beso. Mientras sollozaba de miedo lo escuché preguntarme: “¿Quieres el perro o no? ¡Claro que lo quería! Con todo y lágrimas y miedos de pronto me vi sentada encima de él. Ambos estábamos en el suelo. Lo increíble fue que ese beso no parecía entre dos niños de seis años. Recuerdo que nos tocamos como si ya conociéramos lo que hacíamos. Tony metió su lengua en mi boca; yo, no me eché para atrás. Todo duró hasta que escuché mi nombre en un grito. Las vecinas nos habían visto y se lo dijeron a mi mamá. Ella lo envió para su casa, mientras yo lloraba y lloraba. Mi mamá no encontraba cómo preguntar qué estaba pasando, así que me amenazó con castigarme.

–Nos besábamos, pero yo solo quería un perrito –quise explicarle.

–Pues ningún perrito. Eso está muy mal como lo estaban haciendo –me contestó ella.

Entonces, me ordenó a subir a la casa. Recuerdo que le pedí que no dijera nada sobre eso a nadie más. Nunca vi los perritos de Tony. Ahora me pregunto, si era verdad que su perra había tenido cachorros. Lo que sí puedo decir es que me gustó besarle. Fue una de las pocas veces que sentí que era una niña traviesa, como él, como mi hermano y como mis primos en el campo.

~…re~emplazo~

…llegué tarde a la ultima práctica de la obra al subir el telón, quede anonadada. Todos estaban colgados… menos el suplente. Nos miramos de esas miradas que se dan desde la complicidad. Creía entender que la luz, lo había trastornado llevándolo a cometer esa locura. Siempre se hablaba de sus víctimas a su paso, siete latidos apagados. Él, estaba allí, con una sonrisa maquiavélica… con sus honores al servicio del mal. Me decía a mi misma huye…, pero que va, algo de mi estaba atrapado, entre lo que veía a su espalda. Esos cadaveres colgando, y su rostro, disfrutando las sensaciones que me transmitía. Extendió su mano invitándome a subir, se me bajaban las lágrimas de lo aturdida que estaba… me las secó a besos, confieso; que sentí cosquillas en todas partes, era una escena aterradora, pero por alguna razón me excitaba. No cerré los ojos, temblaba, me puso de cara a sus víctima una por una, mientras me susurraba palabras bonitas, recorrí toda la tarima con él, era nuestro espectáculo de luces y sombras. El encuentro inesperado con la verdad de nuestros miedos. Me acariciaba la espalda mientras me movía, era su muñeca. Cuando llegamos a la séptima, me volteo a si a él, hizo un gesto, era evidente que no estábamos solos las luces y la música nos acompañaban. Más allá de eso, el cambio de música, el ambiente frío, pero sus manos sobre mi cuerpo seguían muy caliente, invitando a mis partes coherentes a la perdición. Probé la tentación de sus labios, la emoción del momento, esa adrenalina que te sube; al cielo y cuando te suelta te manda al infierno terrenal. Bailamos, tropezando con los colgados, sus cuerpos aún se sentían tibios, el olor ya empezaba a dejar sentir que habían perdido el control de sus esfínteres…. aún así contemplaba su mirada, sentía sus manos, el detalle único del momento me hicieron caer rendida. Ver mis demonios proyectados en sus placeres y saber que aún así… yo también era la suplente de turno al bajarse el telón, esta historia nunca más existiría.

~…llevo~

Photo by: Vestio

…Tiempo mordiendo las artimañas que le crecen alrededor.

Arde las papilas gustativas de mi lengua, aún así saboreo, la salvia de sus encantos.

He relamido los pecados de su esencia, con caricias nocturnas, le voy sanando.

Me apetece morder~le los tumultos, donde nacen sus demonios, quebrantar~los a mordiscos.

Quiero verle el brío de su amanecer, solo con sombras tenues.

Se que sale entre los montes, cuando el sol se eclipsa, entona sus mejores melodías para encantar su valle de seres místicos.

Foto colaboración de Vestio

~…ir~se~

Interior vacío.

No tengo contenido que sostenga la métrica de la inteligencia.

Me duele el cuerpo, la bruma mental me asfixia.

No tengo ganas de mirarme a mi…

Soy una ecuación incompleta, ((jo~di~da)).

Un ser miserable, que se alimenta de miserias de otros.

No hay amor, que sostenga la amargura que traen mis adentros.

La muerte sería el refugio, el descanso a tanta tiniebla que me rodea.

No se amar… no se cuidar… por eso no lo hago ni conmigo.

El día que intento, ser mejor… es el día que me ponen en la frente fracasada.

Salen mis células festejando, lo inútil que soy…, mis hormonas dejan de funcional dándole paso a que mi estrés suba.

Todo mi cuerpo arde, tiene su propia hoguera la cual… por más que luche no puedo apagar.

~…caricias en el vientre~

Me arrojé sobre su órgano por la excitación, de momento el hedor me hizo fijarme, supuraba. Cuando trataba de despegarme su cuerpo se inflaba escupía borbotones de sangre. Se trincaban me agarraba con sus manos, me apretaba hacia él, quedando perfectamente encajada, mi pelvis marcaba el ritmo. ¿Qué diablo era esto? Había perdido la cabeza en muchas ocasiones, pero esta asquerosidad, sobrepasaba todo lo anterior. Lo peor fue empezar a sentir el gozo en mis paredes íntimas. Volteo los ojos perdiendo totalmente las pupilas, se le brotaron dos membranas que me apetecía chuparle, parecían pequeños pezones. Hay que ver que el morbo recrea situaciones en las cuales nunca imaginas estar. Que placer me dió aquel cabrón instante. No se como debo nombrar lo que viví, era como encontrarse con el archivo de recuerdos de lo que fuiste y no serás. Quién lo diría…, ¡estaba muerto! Ahora tengo un vientre abultado, todos me felicitan, les miro y sonrío; pues se que lo que tengo es la enfermedad creciéndome. Es cosa de días, a lo mucho meses cuando reviente. Dejo que me acaricien el vientre, que me lo bendigan en su ingenuidad. A quién le puede hacer mal, unas bendiciones cuando sabes que la muerte te crece por dentro…

~…no me ve~

Soy esa la del espejo que no ves…

La que ignoras en su decir, a la que le viras los ojos, porque te parecen migajas sus emociones.

Soy la que te acurruca el llanto, ese que ocultas al mundo.

La misma que cuida el detalle de desearte buena vida cada día…

Me mantienes en la sombra, sin exhibir nada que pueda tener un hilo conductor que luzca al público.

Mutilas mi aliento cuando te va a decir que te quiere, te parece ñoñería.

Me tildas de inmadura, soy un mogote.

Una insuficiencia renal, angustiosa, incómoda.

No me dejas la puerta de entrada abierta, quieres tener el control de todo.

Olvidando que los demás sentimos.

Te gusta leer, ver series o películas que tengan mensajes transcendentales, sin embargo cuando abro la boca, para expresar…, me silencias.

Insisto en quedarme, en probar, en intentar, por que algo más, me grita quédate.

Todo lo que parece no importar a mi me interesa, hasta lo que no me gusta, me cuestiono.

Hace que mire hacia adentro me incomode y resurja…

Soy la que se esconde y escondes… voy jugando con las runas, con el desafío de encontrarme con o sin energía.

… pues si decides el silencio…, que queda para mí… más allá de ese reflejo inexistente.

~…des~bocada~

Escalando los hemisferios, acostada sobre ellos.

Creía que así conquistaría la cúspide de su mundo.

Ironía del sentir, mientras subía buscando formas indelebles para dejar el rastro…

Son los juego, el vacilón…, lo que marca la cadencia de sus deseos.

Desprecia mis carnes hambrientas de su boca.

Desperdicia los mordiscos que voy dándole.

Mi verso enredado con las musarañas que sacudo.

Sigo subsistiendo, batallando con la multitud.

Me abro de piernas, liberando a todas aquellas acusadas de María Magdalena, sin embargo él escupe sobre mi pelvis.

No le llena lo que ofrendo, no le es suficiente lo que soy… me restriega la belleza de otras en mi pubis.

Arranca, maltratando mis pezones con su lengua viperina.

Ignorando lo majestuoso de mi cuerpo; de mi alma, maldice la inconexión.

Jamás ancla su mirada a la mía…, así podría ver lo herida y perdida que estoy, por su apatía.

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