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En cada aliento se ha enredado su nombre.

El pensar es un arte, quien lo posee lo venera.

Transcurren los segundos y uno espera a ver si el sentir cambia.

En el interior se ha vuelto una mercocha de tanta humedad.

Este tiempo discurre muy lento, todo rueda casi detenido.

Se que nada me pertenece, ni tan si quiera estos latidos.

Todo se ha ido en la distancia, con las marejadas de los sentires.

La concentración es nula a menos que el objetivo sea de mi interés.

No hay detalle que pueda dejar pasar por alto hasta el mínimo movimiento de ojos.

El trastorno obsesivo compulsivo, está comiendo mi cuerpo en especial mis órganos vitales.

Es una enfermedad que germinó en mi corazón, y no hay cura, ni encuentro dónde frenarla.

Siento, percibo, veo…

Estoy consciente que no dirijo absoluta~mente nada.

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•~…no estoy alelada~•

Los nombres se pueden escribir entre~líneas, disimuladas usando letras que hacen referencia.

Se puede hacer muchos juegos con las emociones de las personas, y las palabras.

La honestidad se vestirá de claridad, siendo ella la opción de mermar el imparable llanto que sobrecoge a un alma sensible.

Puedes nombrar sin dar mención, puedes aludir a sucesos y estados de sensaciones vividas.

También queda la marca en el alma, casi invisible para el cuerpo, y un aroma imperceptible para algunos.

Hay muchas maneras de estar con otros, sin que estén, y muy poca manera de engañar lo que realmente hacemos.

El ser tiene infinita sabiduría, nos van matando el poder de sentir, elegir, e incluso el de escuchar.

Nos van sedando, encausando a donde nos quieren llevar… siempre que la revolución interna se active de seguro te guía hacia lo verdadero.

Cierro los ojos aprieto fuerte mi lado izquierdo, sigo creyendo, que el sendero con todo…, y sus claros~curo tiene magia del interior…

•Sad•

La tristeza me puede…

A veces quisiera ser una inconsciente, desmedida, no tener nada de valores, ni sentires.

Estos mismos que me agobian, que me hacen ver cosas quizás fantasías o fantasmas en donde supuestamente no existen.

Estoy cansada que me pasen por loca, por incoherente… como si el sentir fuera ciego.

No lo es…, lo hacemos ciego a conveniencia.

Lo que no queremos ver, o incluso llegar a intuir sin mucho esfuerzo.

Debo detener lo que me empuja al vacío, sin sorpresa alguna se que soy yo misma… por mis formas.

Cuando más necesito la ausencia me recuerda que a nadie le importo.

Recoger mis pedazos una y otra vez, con la esperanza de seguir creyendo.

Aunque algo muy adentro me dice no puedes arrastrar más… el lastre es mi espíritu herido.

Sin fuerza, sin aliento… vuelvo a intentar transitar la oscuridad.

La columna rota se aqueja sin piedad, el síndrome equina me ruge las entrañas, el maldito calvario me vive…

Y yo… sigo muriendo, demasiado aislada, con un poco de sustento caritativo, quizás sólo es… un invento más de mi imaginación.

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