•Signo lingüístico•

Enamora los puntos
con inteligencia.
Escribe los suspensos
en el borde de sus labios,
que destilen los poros.
Usa los signos de interrogación,
para abrir el dique que mueve,
y domina las entrañas.
Recrea el lenguaje del tacto,
en el instante que aparecen
los signos de exclamación.
Los versos se desenredan
en la curva de las letras viajeras,
sobre la silueta que hacen
eternidades en las caderas.
Añade diéresis
sin sentir vergüenza,
que cada gemidos sea ungido
por un punto y coma;
que enaltezca la pausa celestial.
No finalices…,
sin antes volver a embestir la lujuria
con notoriedad y expresión.
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