•Entregada a el mar dé… a~mar~se•

(. . .)

Sin caricias que enmarcaran
la cordura de sus curvas.
Se acongoja la piel en su vacío.
La falta de humedad desnutría su vergel.
Inquieta recorría buscando
la lengua del poeta.
Creyendo que así
avivaría su intimo sentir.
Olvidaba que las palabras
de otro no saciarían su ser.
Aprendió el gozo de su laberinto,
magnitudes de su propia cosecha.
Letras para embriagarse de sí misma.
Logró despertar
la capacidad de entonar
los acordes místicos
de su torrente sanguíneo.
Su cuerpo renacía
al contacto de su humanidad.
Fragancias colmadas de encantos
brotaron de sus pechos estimulados.
Fecunda armonía yacían en sus caderas.
Espirales en sus adentros
la hacían moverse al ritmo del viento.
Arrasó con toda niebla;
despejó sus males
convirtiéndolos en mares de encuentros…
Las corrientes de su feminidad
siguen fértiles para darse cada día más,
sin olvidar la esencia dé;
a~mar~se.
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Mi amada…

Amaneció sutil
el viento no despeinaba.
El mar estaba pasivo,
se imponía el sol.
Su esplendor
deslumbrando la mirada.
En la arena
no habían rastros de huellas.
El cálido cuerpo
se estremecía, el tul caía.
Con el ir y venir
de las olas se sentían cosquillas.
Danza de pezones
cadencia excitante.
Soledad,
nos hicimos el amor
una y otra vez.
Hasta quedar
siendo granitos de sal del caribe.

•Signo lingüístico•

Enamora los puntos
con inteligencia.
Escribe los suspensos
en el borde de sus labios,
que destilen los poros.
Usa los signos de interrogación,
para abrir el dique que mueve,
y domina las entrañas.
Recrea el lenguaje del tacto,
en el instante que aparecen
los signos de exclamación.
Los versos se desenredan
en la curva de las letras viajeras,
sobre la silueta que hacen
eternidades en las caderas.
Añade diéresis
sin sentir vergüenza,
que cada gemidos sea ungido
por un punto y coma;
que enaltezca la pausa celestial.
No finalices…,
sin antes volver a embestir la lujuria
con notoriedad y expresión.

~Proclamar~

Fumé el vapor
de su aliento.
Estridente
nota musical
deshacía
las ansias inquietas.
Sollozos inesperados
recaen sobre los placeres
de sus pezones estimulados.
Exquisita lascivia brote
de cuerpos hambrientos.
Dos féminas,
difuminando los tabúes,
al ritmo del director de la orquesta.

Bravía

(. . .)
Vientre efervescente
embriagado de espuma
zarpazos impulsivos
vesania indómita.
Nevisca diluida
pálpitos vitalicios
besos estrellados
infinitamente eclipsados.

•Nublada e inmortal•

A la espera de la caída del sol,
un día nublado hace que el atardecer
sea más entretenido e interesante.
Se muestra de colores rojizos,
diferentes amarillos detrás
de nubes pomposas de color gris oscuro.
Algunos destellos de luz
se dibujan en el firmamento,
parece que van abriendo paso a lo majestuoso.
Contemplo el vaivén de las olas,
un té caliente hecho al fogón.
Se escuchan voces a lo lejos juegan,
igual que el viento con la arena,
las olas rompen al compás de la risa de los niños.
Se difumina la espuma,
estoy sin parpadear,
porque sería un sacrilegio
perderme la belleza de la naturaleza.
Es un instante muy corto,
al que acostumbro ir sola.
Al despedirse el astro
me sumerjo en la oscuridad.
Entrecierro los ojos,
beso mis adentros,
respiro la serenidad, todos se marchan.
Desvisto las ansias
de mis deseos más profundos,
enajenada del mundo.
~Me deleito…, ¡me dis~fru~to!~
Con la esencia de mi feminidad
en todo mi esplendor,
el ardor de mis pliegues me consumen.
El fuego arrasa con espontaneidad.
Soy la esencia fugaz,
en el que decido hacerme etérea,
y eternizarme en otra noche nublada.

•~…encrespado~•

Entre su cuerpo, y mis caderas.

Un espacio diminuto entre los respiros.

El contoneo habitando la atmósfera.

Mis senos se empoderan con su lengua.

La humedad de mis labios rozan zonas oscuras.

Nuestro vaivenes son convulsiones inexactas.

(. . .) cada poro supurando la miel del placer.

~pal~pi~tan~do~

El gimoteo ardor de nuestras lujuria, algarabía extasiada.

Encrespada embestida en los tumultos del jadeo.

Orgasmo saturado de la oscilación.

•Rabioso y mortal•

… Sembraron semillas de un árbol,
en mis adentros.
(…) me rompe, cada cierto tiempo,
para abrirse paso y echar raíces…
¡Más profundas!
Me vuelve a hacer trizas…
Me desbarata,
 se asegura de hacer aullar los nombres,
de cada una de las personas,
que han tocado mi vida.
Mi tronco, no es frágil…
Por tanto,  las raíces que salen de mi
médula espinal, deben ir más hondo…
Crecer hasta dejarme paralizada.
En el compás de mis días…
¡Para Florecer y Vivir!
Me sembraron con furias…
Llantos; arrebatos internos.
Y van surgiendo, brotes externos…
Estoy Agrietada, con la piel de cascarón
arrugado…
Con las entrañas bien ceñidas.
Si me tajeas, para dejar tu huella en mi tallo,
me podrías palpar claramente…
Sentiras mi aroma…,
y al observar mi corteza,
brotará el zumo de mis lágrimas de leche.
Te conectarás con mi Espíritu…
~ Rabioso y Mortal ~
Seremos reflejos en un instante…
En el que me respirarás y habré de respirarte…
En ese momento misterioso,
que vislumbra lo eterno y  lo fugaz,
tendrás en tus manos, el hacha…
Te miraré sin júbilo, ni vergüenza…
Me dormiré con el soplo de la brisa;
con el sonido de mis hojas…
Con la risa de algún niño, perpetuada en mi alma…
En esos juegos de mi sombra…
Rodeada de amantes, esperando el atardecer…
¡Y estoy, lista…! 
 
Esperando ser podada de mis plagas… 
 
De mis apegos… De mis gritos.
(…) al fin, seré Libre, de éste Maldito Dolor.
Qué me hace suicidarme y renacer cada ciertos días…

•~Mundo blanco~•

Ojos que dictan creatividad,

como el estruendo del cielo…

Seres que anhelan libertad están

siendo callados; maltratados;

mutilados por la incomprensión…

Aturden sus sentires,

personas excepcionales,

sumergidas en desgracia,

enviados a un mundo blanco…

Con el sonido aislado

de las máquinas

y ese llanto incontrolable,

viviendo una tragedia

al quitarle el poder de elegir…

Literatura, Pintura, Música y Emociones…

 

 

 

*Poesía trágica presentada en un concurso*

•Defunción•

Semillas de un árbol
el cual envejeció acelerado.
Marcado por la sequía
de un jardín donde la lluvia
nunca nutrió.
Hambre de conocimiento,
abrumado por los vientos violentos,
que perforan su ser.
Balbuceaba monosílabos
a penas entendibles,
sangran sus ramas ya moradas.
Sus raíces sedientas,
sombras perturbadoras.
Las mentiras secaron
el entusiasmo por sanar.
Sus hojas caen
sobre lo que será su tumba.
Inaplazable instante,
el calendario ya tiene
la fecha elegida.
No tiene escapatoria las marionetas,
le ahorcan con sus propias siluetas.
Su pérfido sentir es la locura que le posee.
El ansiado beso de la muerte,
supura en sus vísceras inmunes al dolor.
Desde el borde de mi cama,
con la habitación helada,
me despido de su vida; y de la mía.
Inyectan el veneno
en mis venas,
sin reparo le sonrió,
al escuchar la sierra
que talará su tronco.

•Suplicio•

Desconozco si hago sacrilegio
al no enaltecer tu “vida” o tu “muerte”.
Algún tiempo atrás lo hice,
ahora no me llena, no lo siento.
No creo en la crucifixión
como acto de bondad de tu grandeza.
Mucho menos lo que hemos
hecho los humanos en tu honor.
La prestación al odio,
la incitación en tu nombre,
como quiera que te hagan llamar.
Quiero pensar que no necesitas
de estos sacrificios o “falsedad”
de unos días…
Que prefieres que nosotros
desde nuestra humanidad
la demostremos con el día a día.
Aceptando la equivocación,
como fuego redentor para evocar
cambios profundos en nuestros adentros.
Por ende, con los demás…,
entiéndase en el “prójimo”.

•Galope•

Cabalgata onírica…

Se escapó de un cuento.

Subió a su unicornio

re~creando la magia.

Le adornan pétalos rojos,

igual que la pasión de sus encantos.

Va hechizando al mundo

con su dulce voz.

Cabalga dentro de la poesía

que nace de su corazón.

~…sombría~

En la pasarela,
va altanera la sombra.
Engañando con su altivez,
escondiendo el miedo.
No tiene peso,
pero el cuerpo que le refleja
está exhausto.
Mira sus figuras
construidas de lesiones,
sin cicatrices que se le denoten.
Es un misterio
cuando transitan las horas,
y se va desvaneciendo.
Aunque la luz artificial
la haga notable,
sabe que está allí.
También lo sabes tú,
¿puede desaparecer?
Gran acertijo,
ella, se burla de las
re~creaciones mentales.
Por más que intentes alejarla,
 al mínimo resplandor aparecerá.

•Sus años de plata•

Besar la palabra intrínseca
que sale de su pecho.
Acariciar el tiempo
que se manifiesta en su rostro,
en sus manos.
Cada arruga,
una batalla ganada a la vida.
Ese respiro que compartimos
al vernos a los ojos y perdernos.
Su elocuente sonrisa,
viajera de sus años.
Memoria implacable,
todo su cabello blanco le adorna
con elegancia cada uno de sus años.
Sus abrazos son sutiles regazos
que contemplan la sabiduría.
Su piel delicada ya tiznada,
sus ojos claros perdidos
entre los párpados caídos.
Su voz estrujada
por el paso de su existencia.
Es una maravilla
que mis oídos le escuchen,
es una delicia acariciarle.
Poder respirar de su mismo aire;
agradecido y bendecido.

~Gestar~

Después de estimular
el alma, desnudé los ojos.
Adentré los labios, sin saliva
en el respiro de la frescura.
El aroma, y el color lila.
Los parpadeos gemían
susurrando a los lagrimales.
El contoneo se escurría
al son de las caricias
inquietas y tímidas.
Llegó el sollozo
de la primavera,
vestida de verde.
Y
(. . .)
arrullé su tallo marrón.

•Estancia•

Despliegue del cuerpo,
instante de lo etéreo.
Manjar, geometría deformada.
El peso de unas horas ausentes.
Extraviada en un mundo peculiar;
la duda, el desgarro.
La estancia de las pesadillas.
Treinta y tres horas de un coma
parcial, luchando en volver o quedarse.
Estrangulada,
un registro de lunas ausentes.
Gritos ensordecedores en un alma muerta.
De humo la lengua, marañas entretejidas.
Austeridad del desahucio
implícito en el cuerpo
errante de caricias.
Los labios entre abiertos
sin palabras encajadas en los dientes.
Dos huecos en el rostro, ya no existe pupilas.
El parásito se ha comido el minúsculo cerebro
que suscitó tanta guerra.

•~…el órgano~•

Lo llamaron torcido,

se arrastra hasta la orilla.

En espera que suba

la marea está noche.

Trompas marinas

se lo llevarán lejos,

tan lejos que su latido,

quedará inerte.

Al ser olvidado.

(. . .)

Se irá a los resquicio

de Gaia para volver

a encontrar su esencia

y su palpitar.

•…de huellas•

(. . .)

en su mano resguardan

los recuerdos gratos.

Sabor a sal,

empapa su lengua.

Corrientes, marullos,

y el asombro.

El olor a mar embriaga

hasta su cabello.

Llega la brizna

con su humedad

a dejar su huella

sobre la tibia arena.

•Rock and Go•

El humo, la botella
y el “rock and roll”
desnudando los oídos.

Conjura la malicia
que ofrece placer a su sexo.

¡Chuculún!

Suenan los hielos
al caer en el alcohol,
antes de derretirse
en el vapor de la lengua.

Masturbar la incertidumbre
en la hora exacta del pánico,
y la danza de los muertos.

Lúgubre deseo, disonante
estremece las vértebras
colmadas de veneno, y
de los susurros maléficos.

 

 

 

*Chuculún* Imita el ruido que hace un cuerpo al caer al agua.

Flores Silvestres

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Mi participación en este pequeño poemario

Flores Silvestres

Grito de mujer 

Destierro de mi ser…

Corrompes el pH de mi cuerpo.
Alteras el balance de mi existir…
Tú, has arañado mi dócil Ser;
cortas el oxígeno en mi habitación…
Vienes queriendo poseer mi sensualidad,
sin importarte si estoy excitada…
Mi piel, no responde a tu pobre estímulo.
Años atrás, mi médula espinal, se ha roto….
Tú, vienes como Rey de la Selva,
pretendiendo domar mi Amazona…
Mis muslos fueron la desembocadura,
que te llevaba a mi cauce.
El manantial de mis adentros, en tus labios…
¡Eso fui antes!
Ahora, mis muslos queman;
el magma que corre por mis nervios alterados,
solloza…
¡Maldita y rota!
Tiemblo y no de gozo.
El dolor me quiebra…
Conversarte de mi intimidad,
fue adentrarte a lo más hondo de mis palpitaciones…
Ha sido hundirte; clavarte; sumirte en todo aquello,
que fue mi vicio…
¡Mi pasión y mi placer!
Ahora, yace aquí mi calvario, mi ácido,
mis tristes y quebrados versos.
Intenté seguir siendo la amante desbordante,
que siempre fui…
Me acechabas; separabas mis piernas y me tocabas…
Sentía un suplicio doble, uno en mi cuerpo
y otro en mis emociones…
Todo ardía, me torturaba con tu mirada,
en la que había desconcierto…
No sabías que hacer, con la tormenta que se desataba,
entre tu pecho y el mío…
Las sensaciones ausentes, acongojaban.
Tu indiferencia, pudriendo mis raíces…
Mientras yo, luchaba por florecer.
Envenenado, fuiste esparciendo tu soberbia.
Mutilando la claridad que, a mí, llegaba…
Clausurando mis debilidades…
¡Ahogándome en el silencio!
Ibas jugando con tu lengua viperina…
Consiguiendo libertades y mares nuevos…
Y el lamento de mi interior, aullando…
Necesitando algo más, que una simple estimulación…
Palabras que fortalecieran,
a lo que mi cuerpo físico, no respondía…
Te miré. Lloré… Y aún, lloro…
Por el destierro, sabiéndome diferente.
Faltó entendimiento; madurez para amar,
lo inconexa que me volví…
Jamás te he lamentado y creo que nunca lo haré…
Agradezco tu inútil sentimiento, que no fue más allá,
de mis vaivenes pélvicos…
Gracias a todo esto, descubrí, que mi terreno sigue fértil…
¡Para amarme y seguir creando!

Aileen Rivera Lasso (Saudy)

2016

 

 

•~Fugacidad~•

Esa mano está invitando

que hace la otra invadiendo los espacios.

Sacudiendo la falda, elevando el vuelo…

Agitación adentro en la parte

más estrecha, se arruga con el placer.

Humedad escurridiza envestida feroz.

Suspiro de la brevedad del orgasmo.

•~…runas~•

(…) la caricia de sus palabras abre mis pétalos.

El elogio de su voz, se mueve con la música del viento.

Sobre un pañuelo azul descansan las runas, que enuncian las profecías.

Reboso el caldero con las semillas que desprenden nuestras almas.

Observo caer la esperma de las velas, en conjunción con la danza de las sombras.

•Segundo acto•

Escucho la balada que sale de tu voz.

El misterio engendrado en tu lengua,

despeina mis respiros.

En la sonoridad de tu latido se estremece

mi verticalidad.

Haz hecho percusión en mis caderas,

tu ritmo tropical apretuja mis ovarios.

•~…apetito~•

Efusividad en los calambres inesperados.

Encontré la saciedad de mis pliegues en el contoneo abusivo.

Respiración entre~cortada, borrasca de jadeos en mis adentros.

El instante apretujando mis ovarios, con el calor de su espesura en mi cuenco.

Explosión delirante nos acarició y nos quitó las ganas.

•~…enraiza~dos~•

(…)

Puede que la penumbra
nos haya cegado.

Quitado las fuerzas
las pertenencias
de ser uno del otro.

Puede que la maleza
creciera entre los desaciertos.

Logrará injuriar el tatuaje,
clavando la diana en el pecho
en medio del quebranto.

Puede que cientos de fantasmas
gritaran a la vez,
sobre nuestras sombrías dudas.

Lo que no puede
quitar ninguna tempestad
es las raíces que hicimos.

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