•Nublada e inmortal•

A la espera de la caída del sol,
un día nublado hace que el atardecer
sea más entretenido e interesante.
Se muestra de colores rojizos,
diferentes amarillos detrás
de nubes pomposas de color gris oscuro.
Algunos destellos de luz
se dibujan en el firmamento,
parece que van abriendo paso a lo majestuoso.
Contemplo el vaivén de las olas,
un té caliente hecho al fogón.
Se escuchan voces a lo lejos juegan,
igual que el viento con la arena,
las olas rompen al compás de la risa de los niños.
Se difumina la espuma,
estoy sin parpadear,
porque sería un sacrilegio
perderme la belleza de la naturaleza.
Es un instante muy corto,
al que acostumbro ir sola.
Al despedirse el astro
me sumerjo en la oscuridad.
Entrecierro los ojos,
beso mis adentros,
respiro la serenidad, todos se marchan.
Desvisto las ansias
de mis deseos más profundos,
enajenada del mundo.
~Me deleito…, ¡me dis~fru~to!~
Con la esencia de mi feminidad
en todo mi esplendor,
el ardor de mis pliegues me consumen.
El fuego arrasa con espontaneidad.
Soy la esencia fugaz,
en el que decido hacerme etérea,
y eternizarme en otra noche nublada.
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