•Tus recuerdos me sostienen•

Sin huir de ti.

Puede sumergirse el pulpo en la cueva o esconderse entre la profundidad del mar camuflajado con la arena.

Puede hacer tinta para huir, eso no lo hará menos pulpo.

No me fui de ti, me adentré a lo profundo de un océano en el que divago, para encontrar la esencia de quien soy…

No soy la arpía que parecía querer cortar tentáculos, y mucho menos vuelos, al contrario tenía que desinhibir los obstáculos obtuso en el que me convierto cada cierto tiempo.

Encontrando respuestas al nadar sola, aunque he tenido un botellón de oxígeno con tus recuerdos…, esos que me sostienen en la versión más intensa.

He mirado los buitres de mi existencia, he reconocido todo lo que me persigue, es tanto que ni tan si quiera el tiempo que pase en esta vida me dará…

Intento observar el firmamento, y la profundidad del océano como una parte a la cual nunca comprenderé, del porqué emerge tantas emociones.

Por eso, no me escondo solo hurgo, y hurgo a ver si algún día encuentro respuestas.

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~Trance XVI~

(. . .)
Se deshicieron los huesos
en la tierra, durante tu ausencia.
Tormentas traían
azote y corrientes,
no dejaba nada…
Fuertes torrentes
arrancaban los pedazos
de mi existencia.
…ahora solo quedan
partículas esparcidas
en la desembocadura
de algún mar.
Sí, un granito más en lo profundo
de un océano que ni siquiera
se pueden hallar los restos.
La historia en mi espíritu fue así;
quiero que la escuche tu alma…
Hasta el último instante siempre
murmuré tu nombre,
con amor e infinita gratitud.
*Trance registrado el 19 de junio de 2019 a la 1:54 am 

•…ecos de poesías•

(. . .)
muertas las esferas
se desvió la atención,
al filo de los huesos.
Rozó el núcleo
del quebranto.
Colmena hechas de mentiras
envenenaron el hígado.
Gusanos en el trapecio
sollozaron la trampa…
Fantasmas en ovarios
recitaron ecos de poesías.
Monstruos crecieron
en los pulmones robándose
el oxígeno.
Haciendo el acto
final en el esternón.

•se encontró•

Empañado el espejo al otro lado se escuchaban alaridos. Intentó meterse como en los cuentos cruzar el portal, su ancestro siempre le repetían que los reflejos eran ecos, que en vez de sonido emulaban lo que era. Pegó fuerte al ver que no podía despejar la niebla, se rascó los ojos con furia, percatándose que ahora la visión era borrosa. Hizo más guerra despotricó contra todo los Santos y seres que recordó. Solo se quedó la repetición de lo que maldecía. Le dolió la cabeza no podía recordar nada ni ver, se le había pegado el bucle del pensamiento. Tropezándose con todo intentó volver al espejo, lo consiguió esta vez pegó con más fuerza con la cabeza, se le incrustaron pedazos, y mientras se desangraba en plena agonía visualizó lo que nunca fue capaz de ver de sí…

~Enjoy your chaos~

Ama ese instante
de incertidumbre
que escuece el interior.
El caos inhóspito
llega con la melodía
de un violoncello desafinado.
Se manifiestan arpegios
de un universo entrópico.
Mece sus hilos invisibles
desacomodando las certezas.
Con la que podremos
tejer nuestros anhelos.
El apego del necio
cree que todo está en el orden perfecto.
Se llevará el inesperado empujón
enviando su impulso estable contra las trincheras.
Pasearse con la mochila
llena de lo incierto hará que se busque
siempre más y más adentro.
Adora tu caos.

•…aquí sin más•

Se desprenden las multitudes.

De igual forma que se van las células muertas.

Huecos inconexos e inconclusos del alma doliente.

Desaparece toda inestabilidad, que mecía el destiempo.

Llega el desinterés por el pasado, abriendo espacio al aquí sin más…

Son esas mismas multitudes las que se mueren en la sombra, ya no duele el eco que hacían en la hoguera.

Suspira la dicha, se manifiesta el olvido, y le ofrenda vuelos, para estar solo presente en este instante.

Anoche morí

Los paquetes de pastillas
estaban destrozados.
Profundo letargo
no parecía respirar.
Bache de sangre
rodeaba la escena.
Triste versos grabado
con la voz torcida,
se repetían en bucle….
Todo el desastre.
Tétrico mal oliente lugar,
desconcierto en el cual nadie
quisiera despertar.
En la tesitura del fiscal
se enuncia,
 la muerte cerebral.

En el reflejo…

Me precipité, a ver el reflejo de su belleza, pero se desvaneció.
Una voz, rasposa de esas que te dejan saber que llevan tiempo en esta existencia.
Pregunta; ¿qué ves?
A una persona con pobre autoestima, no le gusta  responder esta pregunta… Porque la bruma mental puede aparecer.
Entonces, puedes contestar; ¿qué son tus versos, de dónde nacen?
Inmensidad del sentir,
la conjugación del dolor, y la alegría.
La pasión desmedida
y el desequilibrio, todo lo incierto.
El torrente que me mueve,
las palabras encajadas en mis emociones,
mi feminidad herida.
Los versos son todo lo que arde;
y ruge en el silencio de mi infierno.
La danza que no puedo realizar…,
la belleza en la expresión del llanto sin fin.
El cúmulo de agonía,
un desierto agrietado,
un bombeo que duele en cada respiro.
Un aleteo de pestañas húmedas,
que se quiebran a su paso.
También es…,
la gratitud del quebranto de ser quien soy…
Entonces, ya te puedes ver…, ¡esa eres tú!

•Subordinada por el enigma•

Años siendo cuenca de su semen.
Tragando espuma, veneno que
hacia hoguera en mi vasija fértil.

El odio agrieta, y deja el alma inerte.
Porque los demonios al morir adentro,
se vuelven zombis en las entrañas.

Renacen aturdidos,
entre lo clandestino y fugaz.
Con el tiempo carcome los huesos,
el tuétano queda seco.

Se pude escuchar los alaridos
de los pequeños seres que no lograron cruzar,
sin contemplación, pérfidos de un mundo incierto,
pero que aun así, sigue siendo poderoso.

Los ojos eran tutela de lo violento.
Acertijos desequilibrados,
nos mordíamos los labios
bajos risas sangrientas,
tal cual culto satánico.

Locura adherida
desmedidas de un sentir
cruel al que lo adentre.
Al final, no son los otros…,

¡Soy yo!

Hija de Satán que reniego
la existencia de lo glorioso
por tener todos sus hijos,
podridos en mi interior.

He parido la furia siniestra del desasosiego,
la amargura del desprecio,
las habladurías de su lengua nociva.

Las burlas que arroja sobre mis cicatrices
escupiendo hiel en mi espalda.

Todo su ácido me consume.

Quiero que quede claro;
a sus malditos pensamientos me entregué.

Soy la furia disfrazada de mujer.
Soy la perversidad con antifaz de amabilidad.
Soy la perra que lamí su miembro por décadas.

La que bebió de su saliva, y viajo en sus vaivenes,
sobre su pelvis cabalgue hacia la perdición.

Mi virginidad se bautizó en sus aposentos,
blasfemando las palabras divinas mientras
me clavaba el puñal en el que ardíamos.

Me arrodillé a suplicar clemencia,
con desprecio me condenaba al silencio ciego.

Sollocé la arrogancia abriendo
mis penurias frente a su ser,
para darle el placer de verme vencida.

Fui la sierva de un peón con miserias en el espíritu.

~Trance XV~

Las horas un burdel muerto,

que se deshojó cuando el tránsito

de los segundos, y minutos quedaron estéril.

Se mece la soledad entre

el estiércol que dejó el abandono.

Las siluetas se quedaron

atrapadas en los tejidos de las arañas.

Hechas de las musarañas

de los aventureros, que hoy; yacen inertes.

~El adiós definitivo~.

Las ratas y las serpientes

al moverse polvorean a la angustia.

En la poca claridad que entra

por la vertiente se ven las pelusillas

que sobrevivieron.

Porque los recuerdos,

al igual que los microbios se comparten,

 para conmemorar a los que alguna vez,

estuvieron en vida.

*Trance registrado 27 de abril de 2019 a las 3:15 con cuarenta nueve segundos (am)*

•~…cuando morir~•

Todos llegaron temprano a el encuentro, nadie sabía el porque se reunían.

La anfitriona pidió que todos vistieran oscuro, en la fogata se vislumbra la silueta de salamandra…

Ella, ríe sin parar…, como si algo extraño le pasara, conjuro unas palabras.

El cielo retumbó, lluvia ácida caía sobre su piel, los empapo de su sangre.

Planeo su deceso… Toda bruja puede elegir cuando morir.

•Rabioso y mortal•

… Sembraron semillas de un árbol,
en mis adentros.
(…) me rompe, cada cierto tiempo,
para abrirse paso y echar raíces…
¡Más profundas!
Me vuelve a hacer trizas…
Me desbarata,
 se asegura de hacer aullar los nombres,
de cada una de las personas,
que han tocado mi vida.
Mi tronco, no es frágil…
Por tanto,  las raíces que salen de mi
médula espinal, deben ir más hondo…
Crecer hasta dejarme paralizada.
En el compás de mis días…
¡Para Florecer y Vivir!
Me sembraron con furias…
Llantos; arrebatos internos.
Y van surgiendo, brotes externos…
Estoy Agrietada, con la piel de cascarón
arrugado…
Con las entrañas bien ceñidas.
Si me tajeas, para dejar tu huella en mi tallo,
me podrías palpar claramente…
Sentiras mi aroma…,
y al observar mi corteza,
brotará el zumo de mis lágrimas de leche.
Te conectarás con mi Espíritu…
~ Rabioso y Mortal ~
Seremos reflejos en un instante…
En el que me respirarás y habré de respirarte…
En ese momento misterioso,
que vislumbra lo eterno y  lo fugaz,
tendrás en tus manos, el hacha…
Te miraré sin júbilo, ni vergüenza…
Me dormiré con el soplo de la brisa;
con el sonido de mis hojas…
Con la risa de algún niño, perpetuada en mi alma…
En esos juegos de mi sombra…
Rodeada de amantes, esperando el atardecer…
¡Y estoy, lista…! 
 
Esperando ser podada de mis plagas… 
 
De mis apegos… De mis gritos.
(…) al fin, seré Libre, de éste Maldito Dolor.
Qué me hace suicidarme y renacer cada ciertos días…

•Defunción•

Semillas de un árbol
el cual envejeció acelerado.
Marcado por la sequía
de un jardín donde la lluvia
nunca nutrió.
Hambre de conocimiento,
abrumado por los vientos violentos,
que perforan su ser.
Balbuceaba monosílabos
a penas entendibles,
sangran sus ramas ya moradas.
Sus raíces sedientas,
sombras perturbadoras.
Las mentiras secaron
el entusiasmo por sanar.
Sus hojas caen
sobre lo que será su tumba.
Inaplazable instante,
el calendario ya tiene
la fecha elegida.
No tiene escapatoria las marionetas,
le ahorcan con sus propias siluetas.
Su pérfido sentir es la locura que le posee.
El ansiado beso de la muerte,
supura en sus vísceras inmunes al dolor.
Desde el borde de mi cama,
con la habitación helada,
me despido de su vida; y de la mía.
Inyectan el veneno
en mis venas,
sin reparo le sonrió,
al escuchar la sierra
que talará su tronco.

•Estancia•

Despliegue del cuerpo,
instante de lo etéreo.
Manjar, geometría deformada.
El peso de unas horas ausentes.
Extraviada en un mundo peculiar;
la duda, el desgarro.
La estancia de las pesadillas.
Treinta y tres horas de un coma
parcial, luchando en volver o quedarse.
Estrangulada,
un registro de lunas ausentes.
Gritos ensordecedores en un alma muerta.
De humo la lengua, marañas entretejidas.
Austeridad del desahucio
implícito en el cuerpo
errante de caricias.
Los labios entre abiertos
sin palabras encajadas en los dientes.
Dos huecos en el rostro, ya no existe pupilas.
El parásito se ha comido el minúsculo cerebro
que suscitó tanta guerra.

•me voy a morir~te vas a morir•

Cuanto asombro se puede descubrir en la naturaleza.

El sol sigue por ahí, su rumbo calentando, el viento sigue alborotando, los temblores sigue surgiendo.

La lluvia viene y va, las noches con la luna o sin ella llegan igual.

El sonido de los grillos, el bosque crujiendo, el mar y su vaivén.

Los humanos a su paso, en su tiempo, nos despide, nos saluda la muerte y la vida.

Frío y calor, día y oscuridad.

Nada nuevo si se dice con esas simples palabras.

Ahora si te detienes a oler la frescura de la tierra, a sentir el sonido de la naturaleza, el contoneo del mar o el rumor del río.

Algo inesperado resurge, nuevos bríos, el placer de emocionarse con lo que nos ofrece el día a día.

Ese efímero instante en el que el sol desaparece o vuelve aparecer.

Esa lluvia que está por caer…, la mejor poesía se lee en la naturaleza.

Se siente en los sentidos, nos ofrenda ese respiro de la quietud en donde eres tú, y ella.

En ese silencio en el que converge lo espiritual, desconectas de todo y de todos, sientes la plenitud.

Es muy corto el tiempo, y nos va marcando la caducidad en un compás, sin compasión en el que ya no gozaremos de este espacio vivo.

•Proxeneta•

Intentó prostituir su sagrado sentir, justificando que así se liberaría de ansiedades. Él justificaba que durante su tratamiento no podía tener sexo, tampoco podía costearse la vida. Si lograba convencerla que se vendiera, no solo le ayudaría económicamente, si no que así podía ella reducir sus ansias de mujer. Le comía el cerebro para que ella entendiera que el afecto que sentía, si lo vaciaba en otro se sentiría mejor. Gran equivocación. Estaba claro que la escala de valores y sentires no estaban al mismo nivel. Que solo la veía como medios de… (signos de números) nunca entregó sinceridad. Como buen proxeneta primero quiso robarle todo el tiempo y la seguridad, haciendo que dependiera de él, en especial emocional, para luego de terminar de bajarle su autoestima. Vivir de ella. Dudo mucho que dentro de la honradez de un ser humano que finge desaparecer, mientras por el otro lado intenta inducir a otras personas al odio, manipulación, vejacion en todo el sentido de la palabra. Pueda estar bien de la cabeza y del alma. Ella, quedará marcada de por vida, aunque él pagará el precio de intentar mutilar su psiquis…

~…cicatrices~

Las cicatrices en su cuerpo eran senderos turbios de una vida desdichada. Se alejo del mundo buscando encontrar fortaleza, sollozo con el bosque. Quién no ha conocido las riendas de la desgracia, sintiendo la oscuridad en el medio del pecho, donde nacen los respiros. Acaso existe un ser humano lejos de la lágrima que crece en un latido sublime. En alguna ocasión hemos caído sin remanso, ni alivio. Sin poder ocultar la sangre. Muchas ocasiones se anda con la sonrisa, como si fueran cosquillas en las costillas. Existen imágenes que no se pueden descifrar, aunque las mires, pues están llenas de podredumbre y desolación. Cuando el ser traspasa el umbral del dolor emocional y todo lo lóbrego acaba, nace la intensidad de volver a re~nacer. Cuando se están enterrando parte del cuerpo a la tierra, y los gusanos se empiezan a subir la piel, adentrándose por los poros es cuando todo resurge. No hay desolación mas grande que perderse de uno mismo. Querer a otros parece suficiente, hasta que el abandono, y los desacuerdos llegan, si lo diste todo hasta el punto de quedar sediento. Tendrás que buscar la fuente, y jamás caerá colmada de bendición sin rascar la demencia. El espejismo más grande es aquel en el que no puedes visualizar tu sombra, se tienen que agudizar los sentidos. Cuando los temblores no te permiten estar de pie, empiezas sentir parte de tu cuerpo que habías olvidado que existían. Al tenerlas que apoyar contra el suelo, y las paredes, te colocas de rodillas, pero te vuelves a caer. Crees que tienes garras en las manos, para utilizar la fuerza bruta. Al igual que haces para salvar a un ser querido, te sale la vitalidad, te sacudes el fango, te vuelves un salvaje de la sobrevivencia; te escupes sobre las heridas, orinas allí para dejar el rastro, y saber bien de donde has salido. Te paras sin armadura en plena desnudez de tus entrañas, no hay mejor momento para reconciliarse con el cuerpo, y el espíritu. Te prometes que tus cicatrices se volverán la potencia, aprendiste a ver la luz sin que se encendiera una vela. Avanzaste solo con el sentir aun cuando todo estaba denso y habitaba el desgarro. Ahora tienes la luz en tu tacto y la grandeza para no retroceder nunca más.

•~…oscuro des~garro~•

Duerme en medio de la nada, asegura estar en quietud su alma.

El bosque le protege, la magia de los elementos está presente.

La noche le deparaba el encuentro con su espectro.

Envuelto entre las hojas, y los crujidos de las mismas.

Vivió los jadeos que rugieron en toda aquella oscuridad.

~•…visito a muertos ajenos•~

Photo by: DJRR

Paranoia, persecución mental.

Sacudidas, empujones hacia el abismo.

Misterio del quebranto…, fragilidad en el espíritu.

He sabido llorar con fe, y sin ella… dos mundos contradictorios.

Definitivo uno duele más que otro, he andado arrastrándome como culebra.

He suplicado, añorado, necesitado y también he dañado.

Ser víctima no es mi fuerte, porqué para tumbarme hace falta grandes artilleros.

Aún así, no niego de dónde vengo, de donde probable~mente, vuelva una y otra vez.

La batalla más grande la tengo en la cúspide de mis seis pies, entiéndase en mi cerebro.

Cada paso, pa’ alante y pa’ atrás a costado lo suyo.

Más allá de todo…, cuando nada queda mi gigante tamaño se vuelve diminuto.

Al salir de la oscuridad, lo primero que hago es descalzar mi pie “bueno”, para ponerlo sobre la tierra donde descansan los muertos.

No le veo sentido a casi nada, pero cuando camino entre los que ya no están, que a ninguno conozco.

Sintiendo ese eco…, de sus ausencias pues ya su tiempo pasó.

Me re~encuentro con algo, divino que me invita a intentarlo una vez más.

Poner el desastre en orden no es fácil, pero hay que ponerle el corazón a cada esfuerzo y a cada paso.

Agradecer a esas almas que desde el más allá impulsan a un palpitar, que muchas veces se rinde en la oscuridad de su habitación.

Me nace la gratitud, la belleza de ir…, a el contacto con lo natural, por los que ya se fueron, por los que se irán pronto y no tendrán otra oportunidad.

Respiro de la esencia de lo que fue y seguirá siendo la vida.

Sin restarle, nada a cada vida con la que no me crucé ,y con las que me cruzaré o jamás lo haga.

(. . .)

Photo by: DRR

~º…hormigas y cangrejosº~

Tumbada en la tierra escuchando su respiro.

El firmamento coloreando el crepúsculo.

Fuerte brisa revolotea con entusiasmo.

El vaivén del oleaje es exquisito, su aroma y su sabor a sal.

Las hormigas desfilan a mi lado, les cuento.

De los parajes incompletos y de los desaciertos.

Los cangrejos corren en paralelo, al mínimo movimiento hacen su cueva.

Desde afuera quisiera adentrarme más y más…, al susurro de Gaia.

•rasgando la muerte•

Desclavar el alma del cuerpo es jadear con la muerte.

Nombrar tres veces el desafío, anclar seis veces el cuitado corazón.

El respiro es un grillete que desangra la maldad de los adentros.

Torpeza en el latido…, que inútil anegado, y sordo sigue tras el viento.

Guerras entre los muslos magma calcinando todo a su paso.

Todo es un estado inerme…, sin triunfo para el cielo.

~•rueda•~

Caminan sobre mi cerebro.

Logran rajar el cráneo, y entrar.

Hurgan entremedio de los laberintos.

Discuten en los capilares que aún laten.

Cada resbalón de pies hace eco…

Todo retumba, la muerte los persigue.

Aprietan más y más, cada oscuridad,

posee “esplendor”.

Aullidos en el encéfalo, rueda la noria

del pensar…, les veo caer con fragmentos

de mi cabeza.

•escar~miento•

Parecía algo horrorizada, al ver que mientras caminaba paria las entrañas.

Le decían tranquila no pasa nada, sin embargo, se veía claro cómo caían de sus piernas pedazo de útero.

Su vejiga descendió, hacía un globo que le impedía unir las piernas.

Seguido explotó su intestino, no se puede aguardar tanto dolor en el interior.

Ella, solo miraba con sus ojos perdidos, pude ver cómo le saltaban los capilares de los ojos y seguido se le caían las córneas.

No articulaba palabras el sentir se la carcomió.

Era evidente que moría, sin expresarse, con falta de amor y de empatía.

La recogieron como estiércol, y siguieron sin comentar nada.

De donde miraba e intentaba interactuar no podía.

Muy desolada le grité…, al escuchar el eco, retumbar me di cuenta de que aquel parto prematuro de mis vísceras era mío.

•sin punto•

sin nada que aportar

se desintegra el pacto

el vaivén se deforma

inconexos los puntos

desprecian todo al

llegar la incongruencia

desafío mortal si logras

encontrar geometrías

sagradas en el infierno

terrenal

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